Iris japonés. Iris ensata. Iris del Japón.

Los iris japónica crecerán satisfactoriamente en cualquier jardín y casi en cualquier condición. Son ideales para crear borduras perennes. Requieren abundante humedad, especialmente en tiempo de floración. Se pueden plantar muy bien cerca de estanques o en un curso de agua, pero en climas muy fríos puede asfixiarse debajo del hielo.

Este tipo de iris son muy influenciables por el tipo de cuidados culturales que podemos aplicarles. Buenos tratamientos incrementan considerablemente su altura, numero de ramas, tamaño de la flor, cantidad de flores, etc. Florecerán y crecerán mejor a pleno sol.

Requerimientos de suelo en los Iris japónica.

Iris japónicas prefieren suelos duros, ricos y de abundante materia orgánica, especialmente ricos en estiércol y turba. Si el suelo es arcilloso, se aconseja esponjarlo con la adición de materia orgánica. Si es un suelo más arenoso, los aportes de materia orgánica nos ayudaran en la retención de nutrientes y agua.
El suelo ideal pH debería ser ácido, entre 5.0 a 6.5, aunque hay una gran evidencia de su capacidad de soportar otros rangos. Si el pH es muy alto las hojas amarillearan, aconsejamos aportes anuales de sulfatos férricos y/o quelatos.

Plantación:
Plantar fuertes divisiones de dos o más raíces. Divisiones muy pequeñas, les cuesta bastante más comenzar a brotar y son mas susceptibles para que se estropeen y no broten. No debe dejar que las raíces se sequen durante el transplante, empapar los rizomas en agua antes de plantarse siempre ayuda. Los rizomas deben de ser plantados entre 3 y 7 cm de profundidad, dependiendo de la estructura y peso del suelo
Si se planta en una pequeña depresión de 4-5 cm ayudara a recoger el agua y mantener más humedad. Es aconsejable hacer un pequeño alcorque para mantener más y mejor vigor y durante un periodo de tiempo más largo el crecimiento del rizoma.

El crecimiento del rizoma en los Iris japónica se produce encima de las viejas raíces y podemos ir llenado el hueco con tierra y compost consiguiendo así un mayor desarrollo radicular y un mayor vigor con las ventajas que eso comporta.

Si la primavera es escasa de lluvias añadiremos riego regular hasta la floración. Espera a que este bien establecida en el terreno antes de abonar regularmente.

Iris japónica
Iris japónica

Tiempo de plantación:
Los iris japonés se pueden plantar casi en cualquier época del año desde antes de la primavera hasta el otoño, aunque lo mejor es justo después de la floración, así la planta tiene el suficiente tiempo para establecerse y volver a florecer en la próxima estación. En climas muy cálidos, transplantar en los meses de frío.

Mulching:
Después de plantar, se aconseja un buen aporte de mulching, este ayuda a conservar la humedad por más tiempo y reduce las malas hierbas. Si plantamos en otoño una buena capa de mulching también nos ayudara a pasar mejor los rigores del invierno.

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Fertilización:
Iris japoneses son grandes demandantes de abono. Una aplicación generosa y bien equilibrada de una 12-12-12 en primavera y justo después de la floración será muy beneficial. Plantas débiles con follaje verde claro pueden ser ayudadas a su vigorización con aportes bisemanales de abonos foliares ácidos solubles en agua.

Plagas y enfermedades:
No es una planta muy propensa a plagas, aunque la mayoría de insectos podremos controlarlos con algún insecticida sistémico. Iremos chequeando puesto que al ser plantas con mucha humedad serán bastante propensas a pequeño insectos.

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