La Achillea es un género que se encuentra compuesto por plantas que provienen del norte asiático, Norteamérica y las zonas templadas de Europa. Suele denominarse también Milenrama y Milefolio y pertenece a la familia de las Compositae.

Características de la Achillea

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La Achillea es una planta vivaz, herbácea, raramente subfrutescente. Sus hojas pueden ser simples, variables o divididas. Florece en capítulos pequeños y medios, formados por corimbos compactos. Las flores centrales son alargadas, andróginas y, las de exterior, son las femeninas. Existen muchas especies de Achillea, dado que hay algunas de gran desarrollo que pueden llegar a alcanzar un tamaño de hasta 150 cm de altura, y dentro de estas, se encuentran aquellos que florecen en color blanco, amarillo o rosado. Las especies enanas generalmente miden entre 10 y 25 cm de altura, y florecen en blanco y amarillo.

Las de gran desarrollo, suelen ser empleadas para la parte trasera de arriates y macizos florales, mientras que las enanas, son ideales para rocallas. La Achillea es muy fácil de cultivar y florece por lo general en verano. Sus hojas pueden cortarse y secarse para confeccionar ramos secos en invierno.

Una de las especies más populares de la Achillea es la Filipendulina que puede llegar a medir hasta 150 cm de altura.

Cuidados culturales de la Achillea

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Esta hermosa planta se acomoda perfectamente cualquier tipo de suelo y se caracteriza por ser una planta calcícola, es decir, que adora los suelos con exceso de cal, antes que falta. Por otro lado, puede soportar la sequía y debe plantarse a pleno sol y en espacios abiertos. Una vez finalizada la floración, y en otoño, se recomienda recortar la planta a ras de suelo.

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Propagación y problemas de la Achillea

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La Achillea es fácil de multiplicar, ya sea por medio de semillas o división de las matas ya existentes. La siembra tendrá que efectuarse en primavera, y la división de matas en otoño-invierno, sino hay riesgo de fuertes heladas. Si así fuera, será mejor esperar a la primavera.

Al ser una planta de gran expansión, fuerte y resistente, no suele ser atacada ni por insectos ni hongos. Sin embargo, hay que protegerla de la humedad porque durante la época de crecimiento, los retoños se encuentran expuestos a ser perjudicados por gérmenes que pululan alrededor de la tierra húmeda. En ese momento, habrá que evitar la blandura del suelo.

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