La Aechmea es una de las mayores familias de las Bromelias. La gran mayoría de sus variedades habitan en los árboles en la selva, y proceden de Sudamérica, concretamente de Brasil. Posee grandes rosetas en forma de urna, compuestas de hojas duras diseñadas para recoger y canalizar el agua hasta un depósito central, que siempre debe estar repleto de agua, preferentemente de lluvia.

aechmeaLos ejemplares maduros suelen desarrollar una gran cabeza de flores sobre un tallo largo y florecen solamente una vez. Después, se desechan; pero para entonces ya habrán producido varios vástagos.

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Cuidados de la Aechmea durante el verano

Planta la Aechmea a finales de primavera, en un sustrato con base de turba, al que deberás añadirle un puñado de arena. Aprieta bien la tierra y coloca la planta en un sitio donde disfrute de una buena iluminación y la temperatura sea superior a los 15° C. Riégala bien, pero con cuidado de no anegarla. De vez en cuando, vacía la urna y cambia el agua que pueda haber quedado estancada. Riega la tierra cada 14 días con un fertilizante líquido medianamente fuerte.

Cuidados del Aechmea en otoño e invierno

Durante el invierno, tendrás que mantener la tierra de la Aechmea húmeda y la urna llena. Hacia finales del invierno, la flor ya estará marchita; córtala con mucho cuidado cerca de la base, usando unas tijeras afiladas. Pronto podrás observar los vástagos que surgen alrededor de la base de la planta, ya que ellos se desarrollan con bastante rapidez y mientras lo hacen, la planta madre empieza a marchitarse y morir. Cuando los vástagos tengan un aspecto fuerte, corta la planta madre a la altura del suelo y deséchala.

A partir de este momento, podrás dejar los vástagos en la misma maceta, o bien, plantarlos de manera individual en otro recipiente. Florecerán al cabo de 12-18 meses.

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Propagación y problemas del Aechmea

Siembra las semillas de la Aechmea en una mezcla de una parte de arena y dos partes de turba, que deberás conservar dentro de un propagador cerrado, con una temperatura de 21º C. Mantenlo húmedo y a la sombra y cuando lleguen a un tamaño manejable, podrás plantarlos.

En cuanto a problemas, si las hojas comienzan a perder color, esto puede ser debido a un aire muy seco. Proporciónale humedad la planta, colocándola sobre una bandeja con agua y guijarros, y durante el verano, rocía la planta a diario. Las hojas también se pueden ver dañadas por las corrientes de aire y por el frío, dado que la temperatura mínima no debería descender por debajo de los 13° C. Si observas inconvenientes en la Aechmea, cámbiala a un lugar mucho más cálido.

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