A simple vista, puede confundirse la salamandra con la lagartija (un reptil inofensivo). Sin embargo, dicho anfibio es una especie que requiere de cuidados distintos. Por lo que valdría la pena conocer todo acerca de este animal.

Salamandra

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La salamandra

La salamandra es un anfibio urodelo, proviene de la clase Amphibia y pertenecen al orden caudata (lo que significa ”con cola”). Existen unas de 300 especies, las cuales están distribuidas en 10 familias distintas. Suelen vivir en libertad hasta unos 20 años y en cautiverio hasta 50 años.

Su cuerpo es largo y delgado, de rostro embotado (según la especie es su tamaño). Es de piel suave, viscosa y requiere de cierto nivel de humedad. Posee 4 extremidades repartidas en dos pares de patas situadas en la parte inferior y dos en la parte superior. Incluso, tienen una gran capacidad regenerativa que les permite recuperar miembros amputados. Además, esconde glándulas de veneno que le funcionan como defensa ante algún posible depredador.

Son de hábitos nocturnos y viven cerca del agua. En su hábitat natural suelen esconderse en cuevas o bajo la hojarasca húmeda.

Salamandra anfibio

La alimentación se basa sobre todo en la ingesta de una gran variedad de insectos y pequeños crustáceos. Cuando han llegado a la madurez, la dieta puede variar un poco, ya que agregan ciertos animales como gusanos, caracoles y arañas.

En el otoño, las salamandras entran en celo, apareándose en tierra durante la noche. La reproducción suele llevarse a cabo solamente en la edad madura que es entre los 3 y 4 años de edad. La madre puede dar a luz hasta 86 larvas, pero por lo regular las puestas son se 30 a 40 larvas. Al crecer las crías, se zambullen en el agua y tienen la capacidad de adaptarse perfectamente al entorno.

El comportamiento que tiene este animal puede variar, según los cambios climáticos y la temperatura que sufre el entorno. Así que si se encuentra en un lugar con mucho calor o bajas temperaturas, estará dedicada a esconderse, ya que no resiste esas temperaturas. En cambio, si las condiciones son favorables, su actividad la podrá desarrollar durante el día.

Ahora que ha quedado más claro todo sobre las salamandras, no habrá porque confundirlas y siempre tenerles respeto para que puedan vivir sanas y sin ningún inconveniente. Ahora que si te has decidido adoptar a este bello ejemplar, considera que sus cuidados deben ser especiales.

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