El jardín de rocas, también conocido como rocalla o “rock garden”, es una particular composición paisajista donde se combinan elementos muertos (rocas) con elementos vivos (plantas).

La composición

La composición de una roca puede ser natural, artificial o mixta. La composición natural es aquella que brinda la naturaleza en un terreno con pendiente donde surgen las rocas del suelo; en consecuencia se sitúan las plantas en base a la disposición de la roca.

Por su parte, la composición artificial de una roca se basa en el diseño de un terreno horizontal o con pendiente donde la roca se agrega como elemento del paisaje, buscando una combinación armoniosa con el entorno.

La composición mixta percibe la esencia del paisaje natural rocoso e incluye componentes nuevos manteniendo su aspecto natural.

Jardín rocoso natural y artificial

Se aprovechan las floraciones naturales, se descartan las piedras mal ubicadas y se añaden algunas otras que puedan servir para dar relieve al jardín de rocas y extenderlo. Estructura el proyecto con el añadido de algunas piedras con superficie malogradas por el tiempo cuyo aspecto se asemeje a las que ya están en el lugar.

Antes de comenzar la construcción se debe tener una idea clara de lo que se quiere lograr. Un sendero sinuoso, una cascada, un estanque o una escalera de piedras le añaden atractivo al jardín de rocas. El césped dispuesto y el colorido de las flores disipan la propia monotonía de las piedras.

La elección de las rocas

La “piedra cascarón” de carácter rústico está cubierta de musgos y algas y es la más usada en los jardines; de color blanco grisáceo y de una tonalidad verdosa contribuyen con su línea poco angulosa. Si deseas combinar la rocalla con una cascada, las rocas que entran en contacto con el curso de agua deben ser redondeadas, imitando el desgaste que genera el pasaje de líquido sobre la superficie.

Otras redondeadas como las “piedras brochas” entonan agrupadas en un rincón del estanque o dispersas en la parte inferior del curso de agua. Unas pocas piedras más grandes les darán carácter al lugar; completa el paisaje con rocas más pequeñas y variada dimensión.

Un amplio jardín de rocas no se constituye con una gran cantidad de piedras pequeñas, como tampoco se emplean rocas grandes para jardines reducidos

Disposición de las piedras

Ninguna roca debe superar a la que le sucede. Disponlas con una leve inclinación hacia atrás para que el agua beneficie a las raíces de las plantas. Colócalas siguiendo una línea de estratificación que siga la misma dirección. El agrupamiento de rocas debe semejarse a un afloramiento natural como si todos los componentes estuvieran unidos bajo tierra. Evita la exposición de superficies con aristas marcadas y el uso de distintos tipos de piedras.

Construcción

El trabajo de la colocación de las piedras depende del lugar, trazado del jardín, tamaño de la rocalla y tipo de roca usado. Se trabaja hacia arriba y hacia atrás. Cualquiera sea la piedra escogida deberán usarse mezclas de cemento para unirlas; deben quedar firmes y aseguradas.

El suelo y las plantas

El suelo debe ser fértil con buena proporción de humus, poroso y con profundidad mayor de 20 cm. En algunos sectores conviene ubicar las plantas mientras se construye el jardín de rocas. Aquellos frentes de rocallas orientados al sur tendrán menos luz solar que las pendientes hacia el este o norte. La preparación apropiada del suelo permite cultivar algunas plantas que se integren a la decoración.

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