El origen del nabo (Brassica rapa var. rapa) se remonta a Asia Central para después extenderse al mundo entero. Aunque también se dice que es nativo del noroeste de Europa y Escandinavia, pues se supone que se deriva de plantas que crecen en zonas silvestres. En la actualidad el nabo se consume cocido y es un ingrediente muy útil para hacer infinidad de guisos.

Cultivo nabo

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Cultivo del nabo

Para el cultivo del nabo se debe hacer a comienzos de la primavera o mediados del verano, aunque las variedades pueden ser plantadas en el otoño.

Las plantas deben tener una separación de 8 a 10 cm entre cada una. Además, no dejar que la raíz sea muy grande y fibrosa. Las semillas debe plantarse a unos 13 cm de profundidad.

En lo que respecta al suelo, debe ser fértil, neutro y ligero, evitando los suelos ácidos. Para mejorar su crecimiento se tiene que colocar materia orgánica o compost.

Al cultivar el nabo no debe faltarle agua, por ello es imprescindible regar con frecuencia.

Nabo

Cuando las plántulas alcancen una altura de entre 10 a 16 cm, es preciso quitar aquellas que están débiles. Asimismo, habrá que evitar las malas hierbas, teniendo cuidado de no dañar las raíces.

Dentro de las enfermedades y plagas más comunes que llegan a amenazar al nabo se encuentra la oruga de col, la cual provoca agujeros en el follaje. También están los pulgones, quienes absorben la savia de la planta. El gusano gris, larvas que atacan el cuello de las plantas. El gorgojo de las coles, coleóptero que pone los huevos que dan lugar a larvas que al comer provocan una reacción en las plantas y por último la hernia de las coles, hongo que causa la hernia con sus esporas.

Para la cosecha, esta se produce a los 2 o 3 meses de la siembra, según la variedad. Aunque en el invierno puede demorarse más semanas. La cosecha se realiza de forma manual, extrayendo la planta con cuidado para no arrancar las hojas. Las partes comestibles son las hojas y la raíz.

Tips sobre el cuidado del nabo

  • El nabo no logra adaptarse al trasplante por sus raíces delicadas.
  • En la siembra se debe tener en cuenta que el exceso de sombra puede dañar el cultivo.
  • Regar con frecuencia para evitar que las raíces de las plantas tengan un sabor amargo.
  • La cosecha debe hacerse a tiempo para impedir que la planta tenga sabor picante.
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