La planta del pimiento o ají (Capsicum annum) es un tipo herbácea que aunque es perenne se puede cultivar de forma anual. Pertenece a la familia de las Solanáceas. El pimiento es de los vegetales más consumidos, gracias a su sabor y versatilidad. Siendo un producto con grandes propiedades nutricionales.

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Las flores de la planta del pimiento son autógamas, ya que son capaces de autopolinizarse. El fruto de la planta puede ser de color blanco, amarillo, violeta, naranja, rojo o verde y en su interior se encuentran las semillas que se pueden emplear para posteriores siembras.

Cómo debe ser el cultivo del pimiento

Siembra: se debe dejar al menos 50 cm entre semilla y semilla para que las plantas tengan suficiente espacio para poder desarrollarse adecuadamente.

Temperatura: la planta del pimiento es bastante sensible a ciertas temperaturas. Una diferencia significativa entre la temperatura del día y la de la noche puede provocar problemas en el desarrollo de las flores. Por tanto, las temperaturas altas causan la caída de las flores. Mientras que las bajas pueden ocasionar que los pimientos sean más pequeños o deformes.

Suelo: requiere de suelos con pH entre 6,5 y 7, profundos, ligeramente arenosos con buen drenaje y ricos en materia orgánica, así como nitrógeno.

Luz: necesita de una exposición directa al sol, especialmente cuando está en la floración.

Humedad: el exceso de humedad en el ambiente puede causar problemas en la fecundación de las flores.

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Riego: la mejor forma de regar es por goteo. Con ello se puede aprovechar el agua y se reducen las pérdidas por la evaporación. Los riegos deben ser regulares, sin excederse con la cantidad de agua para evitar la pudrición.

Destallado: según va creciendo la planta es preciso quitarle los tallos que van saliendo del tallo principal. Esto va a favorecer la ventilación y mejorar el acceso de luz.

Poda: la poda va a ayudar a mejorar las condiciones de la planta, especialmente si se cultiva en invernadero. Lo que va a generar plantas muy vigorosas que puedan producir más frutos. 

Tutorado: los tallos de la planta no son resistentes ni fuertes, por lo que el tutorado puede ayudar a mantener la planta recta y en buen estado.

Plagas: las plagas más comunes que pueden aparecer en este cultivo son las orugas, los nematodos, la araña roja, la mosca blanca, el pulgón y la cochinilla.

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