La mayor parte de las coníferas generan un tronco principal dominante que les confiere una forma cónica, salvo algunas raras excepciones. Aunque los ejemplares adultos pueden prescindir de la poda, salvo aquellos que se quieran reparar de graves daños o reformar, el resto de las especies se benefician de ello.

Así que para evitar problemas a futuro, es importante seguir ciertos consejos para podar y dar forma a las coníferas.

Guía para podar de las coníferas

  • Plantar. Antes de plantar una conífera, habría que comprobar que sus raíces estén fuertes, fibrosas y comprimidas, ya que esto da lugar a problemas de estabilidad y frenar el crecimiento de la planta.
  • Trasplantar con cuidado el ejemplar para no dañar las fibras de la raíces. Alimentar y regar el árbol y, cubrir el suelo con un manto cobertor. Las coníferas suelen sufrir mucho con los trasplantes. Así que habría que montar árboles jóvenes de 30 a 90 cm de altura.
  • Formar y podar. Dar con el momento adecuado para podar una conífera es vital. Muchas de ellas son plantas con resina, que pierden savia cuando se podan. Y en la época de crecimiento, las pérdidas de savia van en incremento. Esto sucede en la primavera y se repite en el verano. Así que la mejor época para podar es del otoño a mediados del invierno cuando la savia circula con lentitud.
  • Guiar vástago. La mayoría de las coníferas cuentan con un vástago principal y cuando son jóvenes, lo sustituyen de modo espontáneo si llegan a sufrir algún daño. Si ese vástago se rompe, habría que llevarlo para que lo sustituya lo antes posible. Numerosas coníferas producen tres o más vástagos apiñados en un mismo punto del tallo. Elimina uno de ellos para que quede un único vástago guía y evitar que se desarrollen ramas con ángulos cerrados.
Podar-coníferas

Existen coníferas que presentan una estructura de arbusto y un hábito muy compacto. Si en su copa aparecen varios vástagos principales abiertos, es necesario atarlos para que no se pierda el hábito denso. De esta manera, evita que la nieve o el viento pueda dañarlos. 

  • Despejar tronco. Antes de despejar el tronco, es necesario tener presente el tamaño, la forma y el comportamiento que tendrá el árbol en etapa adulta. Esto le va a proporcionar la altura para despejarlo. La mayoría de las plantas de la familia de las Cupressaceae prefieren conservar ramas en la base. Así que habría que retirar las ramas inferiores, pero tener cuidado de que el árbol no pierda su forma natural.
  • En el caso de que las coníferas de hábito péndulo o semipéndulo, lo ideal es cortar las ramas inferiores para que no toquen el suelo. En muchos casos, es preferible despejar bastante el tronco para que la forma del árbol se aprecie en todo su esplendor.
  • Cuando el ejemplar es lo suficientemente fuerte, despejar el primer metro del tronco, podar las ramas cerca del tronco para que las cicatrices apenas se vean y curen pronto. Volver a despejar el tronco del año siguiente.
  • Al pasar los años, las coníferas pierden los grupos de vástagos apiñados que se encuentran más cerca de la base. Así que habría que podar cuanto antes las ramas muertas o que están apunto de morir.

Así que sin importar la conífera que sea, sigue estos sencillos consejos para podar y darle la forma deseada para que luzca espectacular. Aunque no está de más saber por qué sucede el amarronamiento de las coníferas para prevenir cualquier inconveniente.

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