El Crocus, también conocido como azafrán, es una planta perenne que produce flores hermosas todos los años. Es originario de diversas partes de Europa, especialmente de las regiones mediterráneas. Se trata de una planta resistente y confiable, fácil de cuidar y excelente para cultivar en macetas. Una vez que haya finalizado su floración, déjala en su sitio hasta la estación siguiente y guarda los bulbos para dejar sus recipientes libres para otras plantas.

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Aproximadamente 80 especies integran este grupo y una docena son cultivadas, además de variedades e híbridos incontables; aunque los Crocus son más conocidos como plantas de floración primaveral, también existe un grupo de especies que florece en otoño. No obstante, las flores individuales poseen una vida efímera, el período de floración puede durar unas cuantas semanas con la aparición de hasta 20 flores en un solo bulbo en algunas especies.

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Las plantas del azafrán pueden alcanzar unos 8 cm cuando se encuentran en floración, y hasta 13 cm en las variedades más exuberantes. Todas las flores poseen una forma de copa y algunas de ellas cuentan con pétalos puntiagudos y otras con pétalos redondeados. Sus colores típicos son el amarillo, el púrpura y el blanco, aunque pueden encontrarse variedades bicolores, moteadas y listadas.

Sus hojas son estrechas y acanaladas de color verde, aunque a veces veteadas de blanco, en las especies que florecen durante la primavera. Lo hacen luego de la floración de las otoñales y el proceso puede durar unos dos meses antes de tornarse de color amarillo y morir. El Crocus constituye una elección perfecta para maceteros, y es que numerosas variedades podrían proporcionarte un arreglo atractivo y colorido desde finales del invierno hasta la primavera y el otoño.

Cuidados del azafrán en primavera y verano

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Cultiva el azafrán en recipientes que posean una buena base de guijarros de arcilla y un muy compost y planta los bulbos a 8 cm de profundidad, entre cinco o seis en una maceta de 13 cm de diámetro. Cuidado que cada uno de ellos no se toque. Los Crocus de floración primaveral, empiezan cultivarse en otoño mientras que las variedades floración otoñal, deben plantarse en verano.

Para obtener mejores resultados, pon las plantas en una posición soleada y luminosa y protégelas contra el viento. Remoja el compost abundantemente cuando plantes los Crocus y, posteriormente, mantenlo húmedo hasta que el crecimiento sea notorio. Los Crocus que florecen en primavera surgirán a fines del invierno, y otros lo harán en primavera, dependiendo de las especies.

Luego de que las flores se hayan secado y las hojas se hayan vuelto amarillentas, el compost no precisará ser regado hasta el próximo septiembre cuando comenzará el nuevo crecimiento. Quita los bulbos de los tipos de floración primaveral tan pronto como las flores se marchiten y guárdalos en un lugar fresco y mantenlos secos hasta la próxima estación de siembra. No elimines las flores cuando mueran ni cortes las hojas antes de que se sequen.

Cuidados del Crocus en otoño e invierno

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Planta los Crocus de floración primaveral cuando finalice el verano o el otoño. Mantén el compost ligeramente húmedo durante el invierno e incrementa el riego cuando surjan los brotes a finales de esta estación. Los Crocus de floración otoñal requieren las mismas condiciones que las especies primaverales. Cuando hayas guardado los bulbos, asegúrate de que queden lejos del alcance de los ratones, ya que estos se sienten atraídos por ellos y pueden causarle estragos.

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Un riego cuidadoso será esencial. El pulgón verde podrá constituir un verdadero problema si las plantas de Crocus se cultivan en el interior; rocíalas con un insecticida a base de piretrina después de haber descubierto la plaga.

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