La Dalia, cuyo nombre científico es Dahlia, pertenece a la familia Compositae y es originaria de México. Según algunas investigaciones, esta planta fue encontrada por primera vez en un pueblo llamado Milpa Alta. Los primeros tubérculos llegaron a Europa mediante España en el siglo XVIII y allí recibieron el nombre de Andreas Dahl. Este género comprende más de 20 especies de plantas herbáceas, vivaces y de raíz tuberosa. La Dalia es la flor nacional de México, pues se encuentra ligada a su cultura, tradición e historia.

Dalia rosa

Características de la Dalia

Las Dalias son plantas herbáceas con hojas compuestas de color verde más o menos claro, formadas por folíolos ovalados, con el pecíolo alargado y verdemar en el reverso. En cuanto a las flores, existen infinidad de colores, formas y tamaños, y aparecen durante todo el verano hasta los primeros días más fríos del año. La flor de la Dalia es un retoño formado por florecillas pequeñas. Los diversos tipos de estas son las que nos permiten averiguar de qué especie o variedad se trata. Algunas pueden ser sencillas, otras globosas o tipo Peonía, etcétera.

En la actualidad, las que merecen mayor atención por parte del público son las ornamentales que cuentan con flores grandes. Por el tamaño de la flor pueden ser clasificadas en gigante cuando el diámetro supera los 25 cm, grande entre 20 y 25 cm, mediana entre 15 y 20 cm, pequeña entre 10 y 15 cm y miniatura menos de 10 cm. Por la altura que pueden llegar a alcanzar las Dalias, se clasifican en variedad de arriate: alto cuando supera los 1230 cm, mediano entre 90 y 120 cm, pequeño cuando es menor de 90 cm, bancal de menos de 60 cm y liliputiense de 30 cm para abajo.

Cuidados de la Dalia

Dalia roja

Las Dalias no requieren de grandes cuidados para que nos deleiten con sus hermosas y vistosas flores durante todo el verano y principios de otoño. No obstante, en cuanto al emplazamiento, exigen un lugar soleado, y en la sombra cuanto menos persistan mejor. Su suelo ideal es el franco medio, aunque suele darse perfectamente en cualquiera, siempre y cuando, no esté o quede encharcado

Cada invierno, habrá que incorporar estiércol descompuesto en la zona de plantación y si deseas que tus Dalias permanezcan exuberantes y maravillosas deberás realizar las siguientes tareas: cuando los brotes lleguen a 20-30 cm de altura, deberás quitar el brote principal para que el tallo se ramifique. Si deseas menos flores, pero que estas sean de mayor tamaño, deberás retirar las yemas florales laterales.

Por otra parte, las distancias de plantación deben respetarse. Por lo general, las Dalias de gran tamaño se cultivan a 90 cm de distancia, las medianas a 60 cm y las pequeñas a 30 cm. Otra cosa que debes tener presente es que a las variedades grandes es preciso estacarlas para que las inclemencias climatológicas o el peso de las flores no logren tumbarlas. Recuerda no clavar las estacas sobre las raíces o tubérculos.

Propagación de la Dalia

Dalia bordó

Si deseas obtener nuevas variedades, deberás reproducir la Dalia por semillas. Sin embargo, por lo general, no se utiliza, porque muchas variedades dobles producen plantas con flores sencillas que no se parecen a la originaria. El método más utilizado es la división de la raíz o tubérculo.

Ten en cuenta colocar los tubérculos en primavera en cajones, ligeramente enterrados. Cuando las yemas sean visibles, deberás desenterrarlas y cortar los tubérculos que componen la raíz. El esqueje también se usa.

Los tubérculos en febrero-marzo en interior, o en marzo-abril al exterior, se entierran y riegan en abundancia. Cuando los brotes que aparecen alcanzan los 8-12 cm de altura, tendrás que cortarlos por debajo de las hojas estipulares y plantarlos en macetas con una mezcla arenosa. Después, guárdalos en lugar cálido.

Cuando echen raíces, deberás repicar a macetas mayores o al terreno, si la climatología lo permite.

¿La Dalia puede presentar problemas?

Dalia rosa

Aunque es una planta resistente y fácil de cultivar, suele ser atacada por insectos y hongos. Los insectos más habituales son la araña roja, los pulgones, los nematodos y las orugas. Combátelos con insecticidas sistémicos pulverizados sobre la planta y, ten en cuenta, que las Dalias son sensibles a algunos insecticidas como malathion, parathion y tedion.

Cuando los tallos son tiernos, los caracoles y las babosas pueden ocasionar daños graves. Esparce cebos envenenados cerca de ellos y si llegaras a encontrar hongos o botryis como el moho gris, no te asustes, pues pueden afear la planta, pero no matarla. Trata los hongos con azufre mojable.

Por otra parte, hay dos enfermedades que pueden destruir la Dalia: una es la peste negra y otra el mosaico transmitidas por los pulgones.

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