La margarita es un arbusto leñoso de 0,6 a 1,20 metros de altura, de copa globosa y muy ramificada. Sus inflorescencias o capítulos de 3 a 6 cm de diámetro se componen de flores amarillas agrupadas en el centro, rodeadas de lígulas blancas. Una lígula es una corola en forma de lengua pequeña que poseen las flores periféricas de los capítulos de algunas especies de la familia de las compuestas.

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Es de rápido crecimiento, fácil de multiplicar, tolera las heladas suaves; se cultiva en jardines por su floración que comienza en primavera y continúa hasta finalizar el verano.

Suelo

A la Margarita la favorecen los suelos profundos, fértiles y sueltos. Los terrenos compactos o anegables limitan su crecimiento y la vida de la planta. El sustrato muy fértil con alto contenido de materia orgánica produce ejemplares con una buena cantidad de brotes y escasa floración; la planta se vuelca fácilmente después de lluvias intensas con viento. El suelo demasiado ácido la perjudica.

Abono y riego

La incorporación de 100 gramos de harina de huesos en el hoyo de plantación estimula la floración del primer año. Desde el segundo año utiliza 5 gramos de fertilizante completo tipo 15-15-15 distribuido en la zona de las raíces cada 35 días desde principios de primavera hasta finalizar la floración.

La pulverización con una solución de ácido giberélico simultáneamente con la primera fertilización primaveral incrementa la floración de la margarita.

Riega abundantemente cada tres días en primavera y verano preferentemente al atardecer, cada 15 días en invierno sin anegar las raíces.

Lugar apropiado

Cultiva la margarita aislada de otras especies para que se luzca por su copa globosa en época de floración. La luz solar directa de la mañana la favorece y tolera las heladas si cuenta con la protección de arbustos o paredes colocados hacia el sudoeste. El terreno con una pendiente suave evita el anegamiento y la putrefacción de las raíces.

Propagación

Propaga la margarita por esqueje a principios de la primavera o a fines del verano.

Cultivo

Planta en el jardín desde mediados de la primavera en el terreno previamente preparado y abonado con harina de huesos. Planta ejemplares separados a más de 90 centímetros de paredes caminos o senderos y  más de 1,20 m de otros arbustos para conservar su forma globosa. Los macizos se forman plantados a un metro de distancia.

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