La acelga es una hortaliza que se ubica en la región del mediterráneo y en las Islas Canarias. Pertenece a la familia quenopodiaceae, siendo una planta bianual de ciclo largo que no forma raíz o fruto comestible.

Cultivo acelga

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Características de la acelga

Las hojas constituyen la parte comestible y son de forma oval tirando a acorazonada. Con un pecíolo o penca ancho y largo, que se prolonga en el limbo, el color puede variar según la variedad (verde oscuro a verde claro). Puede presentar floración, pero requiere pasar un período de temperaturas bajas. El vástago floral alcanza una altura de 1.20 m. Las flores son sésiles y hermafroditas, ya sea que encuentren solas o en grupos. Las semillas son muy pequeñas y están encerradas en un pequeño fruto.

Cultivo de la acelga

Acelga

Temperatura: la acelga es una planta de clima templado que vegeta bien con temperaturas medias, pero que le puede ser muy perjudicial los cambios bruscos de temperatura. Para el desarrollo óptimo está comprendido entre un mínimo de 6˚C y un máximo de 27 a 33˚ C. La temperatura de germinación es de entre 5˚C. 

Luminosidad: no requiere de luz excesiva. La humedad relativa está comprendida entre los 60 y 90% en cultivos de invernadero. En ciertas regiones tropicales y subtropicales se desarrolla bien, siempre y cuando se encuentren en zonas altas.

Suelo: requiere de consistencia media. Se desarrolla mejor cuando la textura tiende a ser arcillosa que cuando es arenosa. Precisa de suelos profundos, permeables, con gran absorción y ricos en materia orgánica en estado de humificación. Además, soporta bien la salinidad del suelo y resiste los cloruros y los sulfatos, pero no tanto el carbonato sódico.

Abono: la acelga constituye un cultivo secundario y a pesar de que se trata de un cultivo exigente en materia orgánica, no suele aplicarse estiércol. Sin embargo, si se supone de un cultivo principal es recomendable aportar 2,5/km2 de estiércol para que tenga un óptimo rendimiento.

Riego: es un cultivo que gracias a su gran masa foliar necesita en todo momento de humedad, sobre todo en las horas de mayor temperatura para evitar que los tejidos se embastezcan.

Plagas: dentro de las plagas que pueden atacar la planta está el gusano blanco, el gusano de alambre, el gusano gris, la mosca de la remolacha, la pulguilla y el pulgón. Mientras que las enfermedades está el mildu, la cercospora, la peronospora, la sclerotinia, y la virosis. Por lo que habría que controlarlos para evitar su contagio e infestación.

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