La agrimonia es una planta aromática con grandes cualidades medicinales, por lo que era considerada como símbolo de la salud. Incluso puede aportar una inigualable belleza y alegría al jardín. También se le conoce como hierba de San Guillermo, existen varios relatos históricos que cuentan que el rey Mitrídates Eupator, trataba muchas de sus afecciones con el aceite esencial extraído de las raíces de dicha planta.

cultivo-agrimonia

Quizás también te pueda interesar: Descubre las características y cuidados de la Corona Imperial

La agrimonia pertenece a la familia de las rosáceas, la misma del almendro, el peral, el manzano y las rosas. Es originaria de Europa, Asia del Norte, Brasil y África del Norte. Siendo de un cultivo muy fácil de realizar, ya que precisa de muy pocos cuidados.

Consejos para cultivar la Agrimonia

Luz: requiere que se sitúe en lugares que tengan plena luz, aunque también es capaz de soportar la semisombra.

Clima: se desarrolla muy bien en climas cálidos y templados, pero resiste los fríos leves.

Riego: necesita de un riego regular, pero se adapta a las sequías. En cuanto a la época de crecimiento es preciso asegurarse que no le falte agua.

Abono: si se quiere un follaje bello con abundantes flores, se puede enriquecer incorporándole  un abono orgánico a la tierra.

Floración: tiene lugar a comienzos de la primavera y se mantiene así hasta el otoño.

Recolección de hojas: se puede recolectar las hojas y sumidades al inicio de la floración, asegurándose de colocarlas en un lugar oscuro con una buena aireación para que sequen correctamente. Después de secarse se podrá disfrutar de su agradable aroma además de emplearse con fines medicinales.

Multiplicación: se podrá obtener plantas nuevas a través de las semillas, o bien, por división de sus rebrotes.

Beneficios de la Agrimonia

agrimonia

Se relaciona a los principios activos con los que cuenta esta planta que son el aceite esencial, la vitamina K, la quercitina, el ácido nicotínico y el ácido silícico. Estos compuestos le confieren propiedades cicatrizantes, diuréticas, astringentes, tónicas y antiinflamatorias con el fin de ayudar a afecciones renales, trastornos hepáticos y digestivos, inflamación de la garganta y cicatrización de heridas.

Para preparar una infusión, tan solo es necesario colocar 5 g de hojas en un litro de agua. Beber 2 tazas diarias para tratar diarreas o disenterías. En el caso de afecciones de garganta realizar gargaras 3 veces al día.

Mientras que de forma tópica es preciso aplicar una decocción de las hojas con la ayuda de compresas sobre las heridas para que cicatricen más rápido.

Imágenes cortesía de: Achim, John Alcock

Compartir

No hay comentarios

Dejar una respuesta