El apio tiene una reputación de ser muy complicado para cultivar. Lo cierto es que no es así, solo habría que considerar atenderlo adecuadamente durante la etapa de crecimiento para poder tener una planta comestible de buena calidad.

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Pasos a seguir para el cultivo del apio

El primer paso para cultivar la planta, es elegir la época más idónea para la siembra. Esto va a depender de la zona donde se encuentre. Además, es importante saber que cada especie requiere de 5 meses para poder madurar de manera adecuada. Lo mejor es iniciarla con semillas como cultivo en maceta en un ambiente interior y luego transplantarla a suelo firme.

Existen 2 épocas de siembra (invierno-primavera) en función de los dos ciclos productivos. La siembra para la campaña de invierno se debe llevar a acabo en los primeros días de julio, haciendo un transplante en los últimos días de agosto hasta finales de octubre.

Mientras que el transplante de la primavera obliga a una siembra en semillero durante las primeras semanas de noviembre, dentro de los cuales se tiene lugar los transplantes en los meses de enero y febrero.

Las macetas para el cultivo del apio pueden ser de un tamaño chico, pero requieren tierra especial para contenedores con una porción considerable de fertilizante de usos múltiples.

Una vez que se tengan las semillas, es preciso colocar más tierra hasta llenar la maceta por completo. Si la semilla se ubica más arriba, va a ser más fácil que pueda germinar. Se pueden poner entre 4 a 5 semillas por contenedor.

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Seguir con la atención debida de las plántulas en el interior hasta que las condiciones del exterior sean las idóneas.

El riego debe realizarse con regularidad, pero teniendo cuidado para no encharcar y que la planta se ahogue.

Para la siembra, el suelo debe estar firme ubicado en un sitio bien soleado y con buen drenaje. Lo último es hacer el transplante y esperar que la planta haya madurado lo suficiente para que este apta para la cosecha y consumo.

El apio debe cosecharse antes de la congelación del suelo, aunque suele tolerar las heladas. Los tallos están listos cuando alcanzan una altura de entre 12 a 20 cm aproximadamente. Si se quiere cosechar algunos de los tallos, se retiran los tallos exteriores, de este modo los tallos internos tienen la oportunidad de seguir creciendo y madurando.

Imágenes cortesía de: Carlos Massieu,

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