La grosella es un árbol frutal del cual se cultivan las bayas, pequeñas frutas comestibles que se utilizan en infinidad de recetas. Suele ser de un tono rojizo brillante o ámbar. Así que si cuentas con un jardín o huerto y quieres tenerla, tan solo sigue estos pasos para que tengas una planta con frutos buenos y saludables.

Cultivo grosella

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Cómo cultivar la grosella

Riego: la grosella es un arbusto que requiere de agua, ya sea que este recién plantada o durante la época de crecimiento. Incluso precisa de un riego continuo y abundante durante la floración y la fructificación de las bayas. Así que es básico mantener el suelo húmedo, siendo el goteo, el sistema de riego ideal. Después que pase el verano, se debe reducir el riego.

Luz: por lo regular, las grosellas suelen crecer en regiones frías. Así que necesitan de un ambiente fresco. Además, requieren de unas cuantas horas de luz, de preferencia en la mañana. Ten en cuenta que esta fruta no tolera temperaturas superiores a los 29˚, pero si resisten el frío. Incluso requieren de una buena circulación de aire (sin que tengan el viento directo). Por lo que una zona bien resguardada es lo mejor.

Plantación: la mejor época para plantar es en el otoño o principios del invierno. Considerando que la floración se da en la primavera y la producción de frutos en el verano. Para ello es importante remover la tierra en la que se va a plantar y cavar un hoyo de un metro de profundidad. Ahora bien, si se planta más de una, habría que hacerlo en hilera dejando metro y medio de distancia. Se puede plantar en semillas o por medio de esquejes.

Grosella

Suelo: las grosellas suelen crecer en cualquier tipo de suelo, pero que no sea muy ácido. También son convenientes los suelos arenosos, ya que no retienen humedad. Deben tener materia orgánica y estar bien drenados. El abono se debe colocar antes de plantar la fruta.

Poda: requiere un suelo libre de malas hierbas. En particular, precisa de dos tipos de poda. La de formación durante los primeros inviernos desde su plantación y la poda de mantenimiento, que se llevará a cabo a partir del cuarto invierno para que sea una planta vigorosa y produzcan más frutos.

Recolección: las bayas suelen recolectarse durante los meses del verano, aunque si se desean muy maduras es mejor recogerlas 3 semanas después de que tengan el color rojo.

Plagas: las grosellas pueden sufrir distintas enfermedades y plagas, ya sea por pulgones, orugas, pájaros y arañas, entre muchos más. Así que habría que prevenir con algunos insecticidas adecuados según sea el caso.

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