La flor de la Dalia es una planta herbácea, perteneciente a la familia de las compuestas. Mide de 0,70-1,50 m de altura y se encuentra provista de gruesas raíces tuberosas. Tiene hojas profundamente dentadas con 5-7 lóbulos y flores simples, dobles o semidobles, de tamaño variable al igual que el color.

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Se encuentra destinada a los jardines y maceteros. Es una planta rústica y muy fácil de cultivar que prefiere un suelo suelto, fértil y profundo, con luz solar directa y una atmósfera algo húmeda. Riega abundantemente cada 5 días hasta finalizar el período de floración que se da en verano-otoño. Abona con 200 g de harina de huesos previo a la plantación de las raíces.

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La leyenda de la flor de la Dalia

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Hace muchísimos siglos en México había nacido una princesa, mientras que en otra familia nació un hechicero. A la niña la llamaron Sogta y, al hechicero, Chuquimamani. Ambos vivían en un pueblo tranquilo llamado Milpa Alta. Pasó el tiempo y los dos era más grandes y a la princesa le encantaba pasear por el bosque y jugar con una ardilla, cuyo nombre era Pipo, quien la guió hasta la costa del mar donde pudo observar algunos barcos a lo lejos.

Corriendo fue a su aldea a avisarle a Chuquimamani que – tres barcos vienen hacia acá, pero no le digas nada a mi padre, esto es un secreto -. Ella regresó a la costa para ver quiénes eran esos hombres y entonces pudo observar que uno se escondía detrás de un árbol. Este fue sigilosamente tras ella y la atrapó.

Chuquimamani quedó preocupado al ver que su amiga no volvía y entonces decidió avisarle al jefe de la aldea a quien le dijo que tres barcos habían llegado a la costa del mar y que la princesa no volvería. Los barcos eran de los españoles y en él había un rey codicioso y malo que deseaba las tierras de la tribu y planeaba una guerra contra ella.

El cacique de la tribu también se encontraba planificando una guerra contra los españoles mientras la princesa se encontraba en cautiverio. Pipo, su amigo ardilla, observó donde escondían a la princesa y cuando un hombre abrió la puerta para entregarle la comida, aprovechó y entró, y quitó un clavo para abrir la puerta y que Sogna pudiera escaparse.

Ella comenzó a correr por el bosque y se encontró con su padre rodeado de soldados españoles e inmediatamente se interpuso ante los guerreros, pero infelizmente, una espada la hirió y su amigo el hechicero cayó al suelo y dijo – que esta princesa se convierta en una flor para que perdure en nuestros valles –

Todos asombraron miraron como la princesa se convertía en la flor de la Dalia y asombrados se quitaron los cascos, rindiéndose, y volvieron a España.

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