Las Asclepias son plantas inusuales perennes que pueden recibir diversos nombres comunes y cada uno de ellos describe una cualidad como, por ejemplo, la Hierba de leche que deriva de la salvia lechosa que contiene en el tallo y, la Hierba de seda, por sus grandes cabezas de semillas sedosas y similares a un paracaídas.

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Las flores de algunas especies de las Asclepias son sumamente atractivas para las mariposas, por lo que se la conoce también como Hierba de mariposa. Las flores de las mismas aparecen en grupos durante el verano habitualmente y cada flor pequeña cuenta con cinco pétalos curvos alrededor de una corona central de cinco cuernos diminutos.

Sus colores pueden variar del rosa al naranja, y del dorado al rojo sangre, según las especies. Incluso se pueden conseguir híbridos con flores bicolores.

Las raíces de las Asclepias pueden ser invasoras si las plantas en una franja de flores, pero en una maceta, estas se mantendrán bajo control. Las Asclepias pueden ser desde muy maduras hasta tiernas, dependiendo siempre del tipo que hayas elegido, pero todos crecerán y florecerán mejor con calor, sol y mucha protección.

Cuidados de las Asclepias en primavera y verano

Cultiva las plantas nuevas entre el invierno y la primavera y cambia de recipiente aquellas que necesiten trasplantarse a una maceta mucho más grande, pero no lo hagas a menos que las raíces superen la capacidad de la maceta, dado que las Asclepias se resienten cuando las raíces son perturbadas y, por ello, pueden demorar un año más en dar flores.

Utiliza macetas de 15 cm de diámetro para las plantas pequeñas y de 30 cm de diámetro para las más grandes. Coloca una capa de material de drenaje en el fondo del recipiente y cúbrelo con compost de drenaje fácil y un poco de arena. Afirma el compost con tus manos y riega libremente.

Durante la época de crecimiento mantén el compost húmedo, pero asegúrate de que este sea capaz de drenar el agua después de cada riego. Abona las plantas cada tres semanas con un fertilizante líquido y colócalas en una posición soleada pero protegida, lejos de las corrientes de aire frío. Las Asclepias pueden podarse en verano.

Cuidados de las Asclepias en otoño e invierno

Las Asclepias se extinguen durante el otoño y las especies más resistentes pueden dejarse en el exterior si se encuentran protegidas, pero no las variedades débiles que si deben contar con protección interior. Si dejas las plantas en el exterior, protege las raíces con una capa de turba, ceniza y restos de follaje, y mantenlas en su lugar con un alambre entretejido.

Cuando las plantas sobrevivan en el invierno, en el interior de la casa la temperatura mínima deberá ser de 7 °C. Mantén el compost ligeramente húmedo durante el otoño e invierno hasta que surjan los brotes nuevos en primavera. Los meses de otoño son los indicados para plantar las Asclepias o replantarlas.

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Recuerda que el ácaro rojo puede ser un problema para las Asclepias, por lo que deberás rociar la planta con un buen insecticida para combatirlo.

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