El jazmín de Madagascar, cuyo nombre botánico es Stephanotis, se trata de una planta trepadora perfecta para cualquier hogar, con sus hermosas flores de color blanco que puede llenar toda la casa con su deliciosa fragancia. La especie floribunda es la única de este pequeño género que se cultiva como planta de interior.

Jazmín de Madagascar

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Esta planta es una trepadora que puede desarrollarse en torno a cualquier soporte y alcanzar una altura mayor a los 3 m. El jazmín de Madagascar se cultiva, generalmente, con sus tallos enlazados alrededor de un aro de alambre para agrupar a las flores, haciendo que la planta parezca prolífica. Alternativamente, una planta conducida en torno a una estaca de musgo puede tener también un aspecto atractivo.

Cuidados del jazmín de Madagascar en primavera y verano

Cambia las plantas de recipiente cada año al comenzar la primavera, en el compost habitual, hasta llegar a un recipiente final de 15 cm. Abona en superficie anualmente y recuerda que debes proporcionarle un apoyo para que pueda trepar. Utiliza alambre cubierto de plástico para atar a los tallos. Mantén la planta en un sitio bien ventilado e iluminado, aunque debes evitar el sol directo, que podría perjudicar al follaje.

La temperatura ideal oscila en torno a los 21 °C. Riégala libremente, tan a menudo como sea preciso, para que el compost se mantenga mojado, y agrega un fertilizante líquido al agua cada tres semanas en primavera y verano. El jazmín de Madagascar no tolera muy bien en agua con cal, de modo que si vives en una zona de agua dura, lo mejor será utilizar agua hervida con unas gotas de vinagre para regar tus plantas. La humedad es importante cuando la temperatura es elevada; rocía regularmente, pero no mojes las flores.

Cuidados del jazmín de Madagascar en otoño e invierno

El mejor momento para probar la planta es luego de que haya florecido. Corta los tallos utilizando unas tijeras de podar afiladas. Los tallos segregan una sabia lechosa cuando se las corta y esto se debe solucionar rociando el tallo o lavándolo con agua fría. En otoño e invierno mantén la planta a una temperatura de 13 °C en un sitio iluminado, pero no directamente al sol. No la sometes a corrientes de aire frío ni a los gases ni al humo. Riega regularmente, pero con moderación.

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