José Antonio Labordeta (1935-2010)

Ayer se nos fue un aragonés de los de toda la vida, un aragonés honesto, sufridor, amante de su tierra en concreto pero más amante de lo hispano en general, amaba igual su Zaragoza natal que un pequeño pueblo que había conocido en Guadalajara. Era generoso, y noble como aragonés de raza, solo así podía expresar esa fuerza en sus canciones y en su poesía.

A todos los aragoneses como un hombre de casa lo queríamos, era nuestro cantautor, con el habíamos crecido. Solo contaré una anécdota que me impacto hace ya varios años. Estábamos en una manifestación multitudinaria donde todo Aragón se hecho a la calle para reivindicar el derecho al agua, el derecho a no ver como la riqueza se genera en otras comunidades y no contentas con su desarrollo pretendían hipotecar el nuestro. Alrededor de un millón de personas nos congregamos en el Paseo Independencia y de una forma completamente espontánea todo el mundo mayor de 30 años empezó a cantar su famoso himno a la libertad. El espectáculo fue grandioso, y mas grandioso fue la cara de miles de jóvenes menores de 25 años que jamás habían escuchado esta canción como estupefactos nos veían que todos (los viejos, según ellos) nos sabíamos la letra de memoria, no se lo podían ni creer. En ese momento me di cuenta de lo grande que fue su himno, probablemente perdurara para siempre.

Aún ahora lo escucho y no puedo sentir sino un escalofrío que recorre mi cuerpo. Que fenómeno.

Descansa en paz, gran hombre.

Habrá un día en que todos
Al levantar la vista
Veremos una tierra
Que ponga libertad (bis)

Hermano aquí mi mano
Será tuya mi frente
Y tu gesto de siempre
Caerá sin levantar
Huracanes de miedo
Ante la libertad

Haremos el camino
En un mismo trazado
Uniendo nuestros hombros
Para así levantar
A aquellos que cayeron
Gritando libertad

Sonarán las campanas
Desde los campanarios
Y los campos desiertos
Volverán a granar
Unas espigas altas
Dispuestas para el pan

Para un pan que en los siglos
Nunca fue repartido
Entre todos aquellos
Que hicieron lo posible
Para empujar la historia
Hacia la libertad

También será posible
Que esa hermosa mañana
Ni tú, ni yo, ni el otro
La lleguemos a ver
Pero habrá que empujarla
Para que pueda ser

Que sea como un viento
Que arranque los matojos
Surgiendo la verdad
Y limpie los caminos
De siglos de destrozos
Contra la libertad

Por Carlos Morales
para Garden Center Ejea

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