Al igual que las personas,  las plantas cambian con el transcurso del tiempo. Estas cambian y se desarrollan, y a veces lo hacen de forma inesperada. Tal vez un vegetal que era perfecto para ti cuando lo llevaste a tu casa e incluso encajaba perfectamente en el lugar que le habías destinado, puede volverse grande en la parte superior o irregular, con el paso del tiempo. ¿Hay algo que pueda hacer o tengo que deshacerme de la planta? Afortunadamente, existe la poda para mantener la forma y solucionar este problema.

La poda

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La poda simple

La forma más simple de hacer que las plantas no adquieran una forma desordenada o que crezcan a un lado solo, es recortarlas para detener el crecimiento del ejemplar. Simplemente tendrás que recortar las puntas de los tallos con los dedos y, de esta manera, ayudarás a los brotes laterales a crecer desde los brotes durmientes que se encuentran por debajo del punto de crecimiento. Cuando los brotes nuevos estén creciendo, tendrás que cortar las puntas para lograr los puntos de crecimiento nuevo. Esto hará que la planta tenga una forma más atractiva.

La poda de tallos semimaduros

Si ya muy tarde para el método de recortar las puntas de los brotes nuevos, deberás escoger otro tipo de poda más serio, en el que habrá que cortar las ramas semimaduras de la última temporada de crecimiento. Lo ideal es que lo hagas antes de la floración o a principios de la primavera; y la única herramienta que precisarás será un cuchillo afilado y pequeño.

Este método supone cortar no solamente los brotes nuevos de la punta de los tallos, sino también algunas ramas más antiguas. Mira el ejemplar y decide cuánto estás dispuesto a quitarle y corta justo encima de la unión del tallo con una hoja. No te olvides de continuar recortando las puntas de los brotes nuevos para mantener la forma de arbusto.

Si la planta corre peligro de crecer demasiado para el lugar que ocupa, tendrás que recurrir a una poda mucho más severa, en la que se retirarán las ramas más antiguas. Este procedimiento se hace con tijeras de podar muy afiladas, con la única diferencia de que lo que cortes serán solo las viejas ramas leñosas justo por encima de una juntura con el objetivo de estimular el crecimiento de los retoños que han permanecido en estado latente.

La poda de raíces

Si quieres mantener tu planta con el mismo tamaño que actualmente, tendrás que podar las raíces. Retírala de su maceta y colócala en una superficie de trabajo. Límpiala y corta con un cuchillo o una tijera 2,5 cm alrededor del pan de raíces. Si tiene que cortar un trozo de raíz principal, espolvorea las superficies cortadas con un polvo fungicida a base de azufre.

Trasplanta en compost nuevo a una maceta más pequeña que se adapte al nuevo tamaño de la planta; mantenla alejada del sol y riégala de tanto en tanto durante los primeros días. Probablemente al principio tenga mal aspecto y caigan algunas hojas, pero no debes preocuparte dado que la planta ha sufrido mucho y tiene que recuperarse.

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