Los Aguarales de Valpalmas o de Valdemilaz son una de las expresiones más sorprendentes del poder modelador del agua sobre las rocas y materiales poco resistentes en los medios semi-aridos.

Este pequeño escenario natural de cárcavas, muy visitado por la curiosidad que despierta en el espectador tal concentración, variedad y espectacularidad de sus formas, no es único en su género si no que es posible encontrarlo en otros lugares con similares características de la depresión del Ebro o del territorio semiarido español.

Aguarales es el termino aragonés con el que se denomina a las zonas o terrenos abarrancados por efecto del agua. Su equivalente en castellano serian cárcavas. Los aguarales de Valpalmas, también llamados de Valdemilaz, se localizan en un valle de fondo plano o val que ha sufrido la incisión de un tollo -otro vocablo aragonés para definir una excavación de un tajo o encalladura en el fondo de una val, con o sin salida al río principal- y al que al ensanchar sus margenes y cabecera, con el consiguiente vaciado del sedimento margolimoso, ha generado el paisaje acarcavado de laderas erosionadas y descarnadas tan característico de los aguarales.

La formación de los aguarales o cárcavas se debe fundamentalmente a la acción erosiva del agua, especialmente durante las tormentas fuertes y torrenciales a partir de los siguientes procesos geomorfológicos.

  1. Movimientos en masa en las paredes verticales del tollo como caídas, vuelcos o desplazamiento de tierra.
  2. Arroyamientos de agua, tanto laminares como concentrados.
  3. Procesos de sufusión o piping cuando el agua se infiltra en el subsuelo.

Al final y como resultado de la acción combinada de esta dinámica erosiva del agua, se produce sobre los blandos materiales margolimosos de las laderas y el fondo de la val, un curioso modelado compuesto por una gran variedad de sugestivas formas de relieve.

 

 

 

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí