Los aromas y fragancias de las flores

En primavera, el jardín y la terraza se llenan de color, pero también de fragancias. Solo tienes que saber qué especies elegir y dónde situarlas para disfrutar de un paseo por el mundo de los más deliciosos aromas que la Naturaleza es capaz de fabricar.

Hay jardines donde lo fundamental no son ni el diseño ni la belleza de sus flores y plantas, sino la forma en que generan determinadas sensaciones olfativas gracias a su ubicación y combinación. Son los jardines aromáticos, que se crean con especies que emanan perfume desde sus flores u hojas. Crear un equilibrio y conseguir los resultados deseados conlleva tener en cuenta algunas recomendaciones:

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Las fragancias deben potenciarse, no competir entre ellas, ni saturar. Se pueden agrupar especies de aromas suaves y aislar las más penetrantes para que no agobien
• El gusto por los aromas es subjetivo. Además, algunas flores exhalan su olor por la tarde; el de otras cambia a lo largo del día o se intensifica en las horas de calor. Antes de elegir una variedad, por lo tanto, hay que apreciar su perfume en el momento de mayor intensidad.

• Las fragancias deben potenciarse, no competir entre ellas, ni saturar. Se pueden agrupar especies de aromas suaves y aislar las más penetrantes para que no agobien.

• En las zonas más próximas a la casa es mejor decantarse por variedades de olores suaves.

• Los perfumes se aprecian mejor si se agrupan las plantas según el tipo de aroma que desprenden, o bien para conseguir fragancias determinadas:

» Los aromas dulces suaves se consiguen con los bulbos, como el jacinto, el narciso o la fresia; trepadoras como el jazmín; herbáceas como dondiego de noche, o árboles como la mimosa.

» Los aromas dulces fuertes emanan de las flores del heliotropo, la lavanda, o el árbol del paraíso.

» Los aromas ácidos son típicos de los cítricos, como el azahar del naranjo, el mandarino o el limonero. También es ácido el perfume de las flores del eucalipto o el saúco.

» Los aromas agridulces: la madreselva y el pitosporo en flor, y las hojas de la menta y el romero, emanan un aroma entre dulce y ácido.

PERFUMADAS TREPADORAS

En celosías, pérgolas, emparrados o sobre muros, las trepadoras son capaces de crear verdaderas pantallas de aromas.

• Madreselva: Florece desde bien entrada la primavera hasta mediados del verano. Hay muchas variedades, desde la Lonicera periclymenum ‘Serotina’, cuyas flores púrpuras amarillean con el tiempo, hasta la típica Lonicera japonica, de flores ambarinas y blancas. Precisa suelos arcillosos y guías para trepar.

• Jazmín: Entre los más olorosos destaca el jazmín común o blanco, el Jasminum officinale, y el jazmín chino, Trachelospermun jasminoides, de flores con pétalos curvados hacia adentro. Ambos florecen abundantemente hacia finales de la primavera.

• Rosa. Existen numerosas variedades de rosales trepadores: muy fragantes o de suave perfume, de flores grandes solitarias, o en ramillete. Son perfectos para pérgolas, arcos e incluso setos.

• Glicinia. En primavera, la Wisteria sinensis se llena de densos racimos de aromáticas flores de color lila o blanco.

LAS AROMÁTICAS

Aunque se las llama aromáticas por el olor que despiden sus hojas, muchos de estos arbustos también dan flores perfumadas y coloridas, lo cual los convierte en ejemplares ideales para la terraza o el jardín de aromas. Ver más.

• Salvia: Sus hojas aterciopeladas, muy apreciadas en la gastronomía italiana, desprenden un salvífico olor. Entre las variedades de esta familia está la Salvia farinacea ‘Victoria’, de largas espigas de un azul profundo. Se utiliza en setos bajos de unos 40 centímetros.

• Romero. Las hojas estrechas y agudas del Rosmarinus officinalis son muy aromáticas y se usan en la cocina mediterránea. Conviven con pequeñísimas flores azuladas o blancas.

• Lavanda o espliego. La Lavandula officinalis es solo una de las especies del género Lavandula, al que pertenecen también el lavandín y el cantueso, cuyas hojas y flores son también muy aromáticas. Son arbustos de medio metro de altura que soportan la escasez de agua.

EL AROMA DULCE DE LOS BULBOS

Las bulbosas ofrecen la peculiaridad de que florecen y perfuman el jardín desde finales del invierno, de modo que anticipan la llegada de la primavera.

• Jacinto: El Hyacinthus sp. florece al comenzar la primavera y sus flores blancas, rosadas o azuladas emanan un perfume dulce e insistente.

• Narciso de olor: El Narcissus bulbocodium brinda bellas flores amarillas o doradas muy aromáticas. Necesita sol o media sombra.

• Fresia: La Freesia x hybrida destaca como una de las bulbosas más olorosas y coloridas. Florece durante el verano y precisa un lugar cálido y soleado. Se puede tener en maceta o en el jardín, donde hay que entutorarla.

COPAS LLENAS DE AROMA

Los árboles de flores olorosas son capaces de generar un punto de gran concentración de aromas en el jardín. Planifica su ubicación con cuidado.

• Eucalipto: Las flores de la variedad Eucalyptus niphophila y las hojas de la variedad Eucalyptus globulus exhalan una balsámica fragancia.

• Cítricos: La flor de azahar, cuyo aroma es característico de las calles andaluzas en Semana Santa, tiene en el limonero, Citrus limonum, y el naranjo amargo, Citrus aurantium, sus mejores exponentes.

• Mimosa: Ya sea aislada o en grupos, la Acacia dealbata se usa como árbol de flor. Florece de febrero a marzo y sus flores amarillas en forma de pequeñísimos pompones emiten un agradable perfume.

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