El Malvón pensamiento es una planta que se cultiva por su hermosa floración en jardines, maceteros, balcones luminosos y ventanas soleadas. Pertenece a la familia de las geraniáceas y es de origen Cultígena.

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Características

Planta perenne, muy ramificada, con tallos semileñosos y pubescentes; alcanza de 0,5 a 1,5 metros de altura. Hojas reniformes, redondeadas en el borde superior y agudamente aserradas; de 5 a 10 cm de diámetro. Flores grandes de 4 a 6 cm de diámetro, con pétalos de color blanco puro hasta casi negro; los dos superiores con manchas oscuras. La mayoría de las variedades poseen flores bicolores y tricolores.

Suelo

Prefiere suelos sueltos, fértiles y profundos; se adapta a los levemente arcillosos o compactos pero con buena fertilidad. Donde se ubica el malvón pensamiento no debe anegarse. La tierra mezclada con cantidades moderadas de resaca de río y arena mejora el drenaje y la fertilidad. El sustrato para cultivar el malvón pensamiento en maceta se compone de 6 partes de tierra negra, 3 partes de resaca de río y 1 parte de arena o perlita. La profundidad mínima del suelo debe ser de 20 cm para el buen desarrollo de las raíces

Plantación

Se planta al aire libre desde mediados de la primavera, distanciados a 35-40 centímetros, con su respectivos panes de tierra.

Fertilización y riego

La floración mejora con el uso de 20-30 gramos de harina de huesos por planta o 300 gramos por metro cuadrado de cantero, incorporados al suelo en el momento de la plantación. Riega cada 2- 3 días evitando mojar el follaje y las flores.

Propagación

El malvón pensamiento se efectúa mediante esqueje en verano o comienzo de la primavera.

Cuidados

  • Requiere pleno sol, florece bien expuesto a la luz solar directa 4 horas diarias como mínimo.
  • Acorta los brotes con podas en primavera, para estimular la brotación.
  • Protégela de la luz solar del mediodía para que las hojas tiernas no se quemen.
  • Pulveriza con una solucion de ácido giberélico en primavera para activar la floración.
  • Renueva las plantas cada dos o tres años.
  • Bríndale una atmósfera húmeda.
  • Su resistencia al frío es regular, no tolera heladas intensas.
  • De adaptación buena, rústica y de fácil cultivo.
  • Resistente a las causas parasitarias.

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