La margarita azul, también conocida como Felicia, Agatea o Aster de África, es una planta arbustiva, oriunda de Sudáfrica, perteneciente  a la familia de las Asteraceae. Esta planta es ideal para cultivar en maceteros o jardineras, en donde crearán un despliegue atractivo y compacto de flores azules similares a las margaritas con el centro amarillo.

Margarita azul

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Cuidados de la margarita azul

Planta la Margarita azul en primavera, usando un compost normal. Una maceta de 15 cm de diámetro será ideal para las especies de mayor crecimiento, mientras que otra de 10 cm de diámetro será ideal para las especies más pequeñas. Pon entre 4 y 5 plantas en el alféizar de una ventana. Corta los brotes nuevos en, 2 cm, en las plantas que has cambiado de lugar en la época de plantación y retira al mismo tiempo todos los brotes que se encuentren helados.

Despunta las plantas luego de la primera floración. La Margarita azul es un vegetal que ama el sol, por lo que deberás proporcionarle un lugar soleado pero protegido. Riégala abundantemente, pero evita los encharcamientos. Durante la época de floración, después de que surjan los botones florales hasta el otoño, tendrás que abonarla cada tres semanas con un fertilizante líquido incorporado al agua, haciendo uso de la mitad de la cantidad que aconseja la etiqueta.

Ten en cuenta que la Margarita azul es resistente a las heladas, por lo que tendrás que protegerla si la quieres mantener con vida hasta el año siguiente. Si tienes un invernadero o cobertizo, no temas. En caso de no ser así, tendrás que colocar tu ejemplar en un lugar en el que reciba la mayor protección ante el viento frío.

En los mejores días de esta época, se aconseja regarla un poco para que las raíces no queden completamente secas. No obstante, mantenla en un lugar seco durante los días más fríos para que la masa de raíces no se congele.

Propagación de la Margarita azul

Siembra las semillas de las variedades anuales de la Margarita azul en invierno-primavera haciendo uso de un compost específico; espárcelas sobre el compost y tápalas con arena. Mantenlas húmedas y en la sombra y colócalas dentro de un propagador o envuélvelas en una bolsa de plástico a 16 °C hasta que germinen. Cuando las plantas sean lo suficientemente grandes como para manipularlas, destápalas o retírales el propagador, pero mantén la temperatura hasta que lleguen a los 8 cm de alto; después, trátalas como plantas maduras.

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