La Pachisandra es un género pequeño que comprende cinco especies distintas, todas oriundas de Asia y América. Infelizmente se encuentra muy poco extendida en los viveros y jardines, pero no porque la planta precise cuidados exhaustivos; al contrario, realmente no precisa de ningún cuidado especial. Se trata de plantas pequeñas, tapizantes, ideales para sustituir el césped.

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Cuenta con hojas persistentes, dentadas y alternas y aunque exhibe una floración de color blanco, esta es pequeña e insignificante. Estos arbustos pequeños poseen diversas utilizaciones, aunque la más frecuente es la de recubrir el suelo. Además, resiste perfectamente la sombra y, por ende, es perfecta para cubrir y tapizar el sotobosque. Si tienes zonas complicadas de cubrir en tu hogar como una escalera, balcón o terraza, debes utilizar esta bonita planta tapizante.

Cuidados culturales de la Pachisandra

Siempre que le proporciones las condiciones que necesita, esta planta te devolverá con creces los cuidados que le dispenses. Estas condiciones realmente no son complicadas, dado que se conforman con muy poco: la Pachisandra precisa un suelo que no sea excesivamente seco, dado que le gusta la humedad y un emplazamiento sombreado.

Por otra parte, cabe destacar que la Pachisandra es una planta invasora, a la que tendrás que mantener a raya si no deseas ver toda la zona invadida por ella. No es necesario podarla, salvo en el caso de que su crecimiento sea realmente excesivo: en este caso, tendrás que recortar los tallos que hayan crecido demasiado en verano.

Propagación de la Pachisandra

La reproducción de la Pachisandra se realiza generalmente por dos métodos: esquejes y división de mata. El número de plantas que se obtiene a través del método de división de mata es escaso, y esta operación debe llevarse a cabo en otoño; las plantas se pueden situar en el lugar de asiento o ser plantadas en macetas para pasar el período invernal protegidas y realizar la plantación en el sitio de asiento en la primavera siguiente.

Por otro lado, la reproducción a través de esquejes se lleva a cabo durante el verano y se realiza en cama fría. Los esquejes tienen que tomarse de los brotes del año anterior y estos no deben ser floríferos. Es importante procurar que las puntas sean verdes, pero que la masa se encuentre lignificada. De los esquejes de entre 10 a 15 cm se retiran las hojas inferiores, dejando solamente las dos últimas o el último par para evitar la deshidratación. Cubre la bandeja en donde estarán los esquejes con una bolsa de plástico.

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