La siega es sin duda el trabajo más común de los que se realizan en el césped. Así que si se logra dominar la técnica, se podrá tener un jardín bello y sano. Ahora que si todavía no tienes un césped esplendoroso, entonces convendría echarle un vistazo a estos pasos para lograrlo y mantenerlo con una buena apariencia.

Césped

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Así que al llegar el césped a su crecimiento máximo, podrás seguir estos consejos para ir a la segura

Altura del césped

No resulta una buena opción el segar el jardín cuando está demasiado bajo, ya que estaremos reduciendo la superficie foliar y, por ende, su capacidad de realizar la fotosíntesis. Mantenerlo en esas condiciones va a repercutir en su fuerza.

Los espacios verdes conservados con una altura baja van a contar con pocas raíces y esa pocas son más superficiales en comparación con un césped normal. Lo que lo lleva a ser más susceptible a plagas y enfermedades.

Como regla general, no siegues por debajo de los 5 cm. Quizás, convendría dejarlo más alto en las zonas de sombra y en aquellos períodos de más estrés (cuando está el calor a tope o en los meses de invierno).

En céspedes de estaciones calidad, la cual está formada por gramas se puede segar más bajo. La zoysia, el kikuyo y la bermuda soportan alturas mínimas de 2 cm. Si es un césped de campo deportivo, no va a requerir medidas tan reducidas, podría ser más alto pero sin que comprometa su apariencia.

Frecuencia del corte

Otro paso importante que se debe considerar es el de jamás cortar un tercio de la altura del césped. Si por alguna razón olvidaste cortar el césped a la medida y lo haces de manera abrupta, sería un castigo muy duro, se estresaría demasiado y para colmo se quedaría al descubierto las hojas amarillas. Para evitarlo, elimina no más de una tercera parte de la altura total y repite el proceso al cabo de unos días.

Así que respeta los tiempo de siega, a razón de la velocidad de crecimiento. El crecimiento que es rápido estará influenciado por las especies que lo forman, la cantidad de agua con la que dispone, los nutrientes del suelo y la estacionalidad. Por lo que podrías toparte que en el invierno apenas tengas que segar, pero cambio en la primavera y el otoño deberás incrementar la frecuencia. Mientras que en el verano deberás pasar la cortadora más de una vez a la semana.

Evitar cortar el césped mojado

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Antes de cortar el césped, lo conveniente es cerciorarse de que el jardín no este mojado. Si estuviera húmedo aunque sea por el rocío, los tallos quedarán doblados y va a dificultar que quede parejo el corte deteriorando todo. Incluso va a compactar el suelo complicando la aireación de las raíces.

Además de ello, va a complicar la labor con la cortadora. Tanto las cuchillas, la carcasa y el recogedor se verían afectados. Así que si está empapado, mejor déjalo para otro momento. Por tanto, no trabajes mientras llueva, espera a que lo seque el sol y apaga el riego automático.

Cortacésped en buen estado

La elección del cortacésped tiene que ver con las dimensiones del jardín. Así que si es un espacio verde pequeño, un modelo chico será más que suficiente. A menos que dispongas de una superficie considerable, lo ideal son las segadoras autoportantes (maquina donde puedes ir sentado). De esta manera ahorrarás tiempo y esfuerzo.

Quizás, una buena opción es que el motor sea de gasolina para que puedas disponer de gran potencia libre de cables. En jardines con desniveles pronunciados, lo aconsejable es una máquina que disponga de autopropulsión o tracción para evitar empujarla.

En un jardín mediano, bastará con un cortacésped sencillo. Recuerda que ante cualquier modelo de máquina, tendrás que darle el mantenimiento necesario. Las cuchillas deben ser la prioridad, evitando piedras o bordes.

Incluso es preciso la desinfección de la superficie de corte al terminar. Sobre todo si existe la presencia de hongos.

Segar el césped

  • Ya con todo lo que se tiene que considerar, es momento de ponerse a trabajar. La clave radica en describir líneas rectas. Comienza por los márgenes y después trázalas en sentido longitudinal. Un gran truco es aprovechar la rodera de la vez pasada como guía para evitar que queden flecos.
  • Presta atención a los obstáculos para poder esquivarlos. Los aspersores son de los más frecuentes en lastimar, procura no cercenarlos con las cuchillas.
  • Levanta lo que has cortado, a menos que la máquina tenga la opción de mulching. Con este sistema pulverizará los restos y los integrara al suelo, aportando nutrientes importantes. Pero si no es así, recoge el sobrante y vacía de manera frecuente.
  • Para finalizar, recorta los bordes del césped, ya sea con una desbrozadora o un recortabordes. La diferencia la harás tu mismo.

Así que ya no hay excusa para tener un césped realmente bello y sano. Pero si tienes algún consejo o recomendación, no dudes en hacérnoslo saber.

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