El Physalis, también conocido como Farolillo chino o Fisalis, pertenece a la familia de las Solanaceae y por su floración, no merecerían estar presentes en ninguna terraza, jardín o patio, porque realmente es insignificante y no posee valor estético u ornamental. No obstante, a finales de verano y principios del otoño, el Physalis adquiere un verdadero valor decorativo, ya que sus flores dan paso a los vistosos frutos.

Características del Physalis

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Como bien indica su nombre vulgar, Farolillo chino, las flores del Physalis van transformándose a medida que el verano avanza en unas bayas globulosas que cuentan con la forma y textura similar a la de los farolillos chinos. Estas bayas son las que le proporcionan a la planta todo el valor decorativo tanto cerradas como abiertas, no únicamente en la decoración invernal del jardín u otoñal, sino también en el interior de la casa.

Las ramas secas de farolillo chino son apreciadas para confeccionar ramos y arreglos florales. Para que las bayas se sequen bien, es preciso cortar todo el tallo floral cuando ya están formadas, pero no maduras; se cortan y se reúnen manojos no demasiado apretados para no deteriorarlos, y se cuelgan en un lugar a la sombra, pero ventilado boca abajo.

A las dos o tres semanas, las plantas estarán listas para ser utilizadas. Las bayas pueden conservarse tal como son, o bien, abrirse con ayuda de un cuchillo, convirtiéndola de esta manera en flores magníficas de cinco pétalos. Los Physalis son plantas anuales o vivaces y herbáceas, con los tallos erguidos recubiertos de una pelusilla ligera que los hace ásperos al tacto.

Sus hojas son simples y enteras, aunque en algunos casos pueden ser pinnatífidas. Las flores son axilares y solitarias, y cuelgan al extremo de un corto pedúnculo. La floración surge en verano y debido a su escaso valor ornamental, por lo general, los Fisalis se ubican en lugares poco vistosos, aunque quedan muy bien en los bordes de los bosquecillos, macetas, jardineras y arriates herbáceos.

Cuidados culturales del Physalis

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Los Physalis necesitan grandes cuidados para dar flores y frutos maravillosos, incluso pueden llegar a sobrevivir en terrenos en los que otras plantas difícilmente podrían vivir. Se desarrollan muy bien a media sombra y pleno sol, y las especies vivaces pueden resistir perfectamente a las temperaturas bajas y los fríos invernales. No crecen demasiado, pues en general no superan los 70 cm de altura, por lo que no necesitarán ningún tipo de soporte. En cuanto a la poda, una vez llegado el otoño y recogidos los tallos florales que se deseen guardar para la próxima temporada, habrá que suprimir en las especies vivaces toda la planta a ras de suelo.

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Propagación del farolillo chino

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Su multiplicación a través de semillas es muy sencilla, y si no se va con precaución, al cabo de unos pocos años, el jardín se puede convertir en un campo de Physalis. La siembra debe efectuarse en primavera, en semilleros, para pasar luego al lugar definitivo o macetas. Para las especies vivaces, también es aconsejable la reproducción a través de la división de la mata que debe llevarse a cabo durante la primavera o el otoño.

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