Las plantas de rocalla son generalmente pequeñas, casi siempre debido a que crecen en una tierra que es deficiente en elementos nutritivos y, a menudo, sin agua. Sin embargo, también suelen crecer en su hábitat natural, en las zonas montañosas elevadas. Una rocalla puede ser el rasgo más encantador de un jardín y aunque se encuentre en un espacio limitado como lo es un recipiente, puede ser igualmente bella.

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Existe una gran variedad de plantas de rocalla, algunas de las cuales son realmente sencillas de cultivar que, si no tienes cuidado, podrías convertir tu jardín en una verdadera jungla. Afortunadamente, muchas de estas plantas son lentas en expandirse y otras crecen solo en pequeños montecillos, como árboles miniatura o arbustos a pequeña escala.

Antes de que empieces a ordenar las rocas y las plantas, realiza un boceto rápido en un trozo de papel para hacerte una idea sobre la cantidad de espacio que tienes disponible. Algunas plantas de rocalla florecerán en un primer año y no pasará demasiado tiempo antes de que un jardín recientemente plantado posea el aspecto de haber sido cultivado durante años. Para lograrlo, es fundamental fijarse en que manera las piedras y las rocas son colocadas.

Buen drenaje para tus plantas de rocalla

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Los recipientes pueden ser tan grandes o pequeños como desees, pero tendrán que tener al menos 15 cm de profundidad o más y deberán contar con un orificio de drenaje en el fondo. Puedes disponer de un recipiente de madera, sin olvidar tratarlo con un producto que preserve la misma del efecto del agua; o bien, utilizar un recipiente especial, que tenga forma cónica y poca profundidad.

También puedes recuperar ese fregadero de cocina viejo de porcelana blanca y profundo, o bien, la piedra y color tostado. Como alternativa, podrás disponer de maceteros de ladrillos o piedras de pavimentación construido para este cometido.

Un jardín permanente tendrá que contener un compost a base de tierra. Un buen drenaje es fundamental, de manera que tendrás que mejora el compost agregándole arena fina, en una proporción de seis partes de compost por tres partes de arena.

Cuando llenes el recipiente, coloca un disco de zinc perforado sobre el orificio de drenaje para impedir que el compost sea arrastrado por el agua. También evitarás la entrada de gusanos y cochinillas. Cubre el fondo con una capa de 5 cm de trozos de tiesto y después añade una capa de turba de 2,5 cm. Finalmente, llena el recipiente con compost hasta 2,5 cm del borde.

Coloca las rocas

Después de llenar el compost y de afirmarlo bien, tendrás que regarlo y dejar que se asiente durante uno o dos días. Luego, coloca las plantas y las rocas y piedra caliza arenisca que podrás conseguir en invernaderos y centros de jardinería. No emplees muchas piezas y colócalas horizontalmente, enterrando la mayor parte de cada una de ellas debajo de la superficie.

¿Cuándo y cómo plantar?

Coloca las plantas a una profundidad tal que las coronas se encuentren a nivel con la superficie del compost. Asegúrate de que dispones de suficiente espacio para que las raíces se logren expandir.

Lo mejor será quitar un poco de compost de la masa de raíces en vez de plantarlas en su totalidad. Planta a comienzos de la primavera, afírmalas y riégalas. Luego, dispón una capa de ralladura de roca en la superficie del compost para suministrarle frescor y humedad.

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