A pesar de tener una apariencia inerte y pasiva, las plantas también pueden llegar a sufrir, por lo que se defienden y hay hasta quienes devoran. Esto se debe a la hormona del peligro, llamada jasmonato, siendo muy similar a la adrenalina en los humanos. La misión de esta molécula es la de actuar para avisar cuando existe una amenaza exterior, ya sea por un animal, insecto, bacteria, temperatura o hasta el ser humano.

Planta sufrir

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Las plantas pueden sufrir un ataque

Se han llevado a cabo experimentos con una crucífera pariente del rábano, col, mostaza y perejil, la cual es usada como planta modelo por tener su genoma secuenciado para poder desarrollar una solución veraz a nivel agrónomo o ambiental frente a amenazas del cambio climático. La ciencia no había podido descifrar la secuencia genética que se vincula con la señal de alerta.

Así que un grupo de científicos del Centro Nacional de Biotecnología den Centro Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Internacional de Elche han podido descubrir los genes que intervienen con la reacción de defensa que pueden llegar a liberar al detectar un peligro y, por ende, ayudar a la especie a estar alerta para una posible batalla.

Todo se debe a que las plantas al estar en un estado inmóvil han tenido que evolucionar para poder sobrevivir creando así una serie de sistemas de alarmas muy complejos. Sin embargo, al ser una especie tan sorprendente falta mucho por descubrir de ella (coordinación a nivel molecular, celular y tisular).

Planta

Y aunque pareciera que ni se inmutan si se tocan, si se les arranca una hoja o si un gusano se posa sobre ella, seguramente la planta tratará de defenderse e incluso podrá alertar a sus alrededores sobre el peligro. Claro que todo esto está basado en estudios científicos. Como muestra esta una cicatrización pronta en la zona donde se le ha desprendido una hoja a la planta. Incluso habría una posible aplicación para poder combatir peligros como la sequedad, el exceso del sal y la falta de nutrientes quizás en un futuro no muy lejano.

Así que hay que pensar dos veces si se quiere hacer daño a una planta, ya que por supuesto es capaz de sentir. No olvidemos que la naturaleza va a nuestro favor y lo menos que podemos hacer por ella es cuidarla y protegerla.

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