Cada vez más son las personas que viven en un apartamento o monoambiente y precisan saber todo sobre el riego de las plantas de interior. Como bien sabemos, las plantas son muy beneficiosas porque mejoran no solo el oxígeno, sino también nos hacen sentir cerca de la naturaleza.

Todo sobre el riego de las plantas de interior

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Riego de las plantas de interior

Cuando hablamos del riego de las plantas de interior, debemos saber que la tierra tiene que estar siempre húmeda, pero no anegada, aunque claro está que existen algunas excepciones como las suculentas y las plantas de hoja gruesa. Si el suelo está muy seco o muy húmedo, la planta morirá.

¿Cuándo una planta de interior precisa agua?

  • Observa el suelo: si el suelo donde está ubicada la maceta se torna de un color más claro, o bien se agrieta, seguramente será momento de regar las plantas de interior.
  • Calcula el peso de la maceta: toma la maceta antes de regar y calibra su peso utilizando una balanza o calculándolo con la mano. Haz lo mismo después de regar. Luego de varias veces que realices esto, con la práctica podrás ser capaz de conocer cuándo la planta precisa agua o no con tan solo levantar la maceta.
  • Método del dedo: clava un dedo en el sustrato para saber cuán húmedo está.
  • Medidor de humedad portátil: si tienes plantas de interior grandes, quizás te convenga utilizar un medidor de humedad portátil para determinar cuánta cantidad de agua hay alrededor de su masa de raíces.

Signos de falta de agua

Jamás permitas que las plantas de interior se marchiten o que la tierra quede alejada del borde del contenedor porque estos síntomas indican falta de agua y las raíces pueden quedar terriblemente dañadas. Los signos de agua suelen incluir hojas con transparencias, caída prematura de las hojas y de las flores, crecimiento lento de las hojas, bordes amarillentos o curvados.

Exceso de riego

Tanto la falta como el exceso de riego son perjudiciales para las plantas. Un riego demasiado frecuente puede dar paso a los hongos que son quienes matan las raíces. El exceso de riego incluye moho u hongos en la superficie del suelo, agua estancada en el fondo de la maceta, raíces pardas y con mal olor, hojas amarronadas y podridas, caída de las hojas jóvenes y viejas.

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