La Syringa, también conocida como Lila, es un género importante no precisamente por el número de especies que se encuentran en él, sino por su gran valor ornamental y por ser uno de los más empleados en jardinería. Cuenta con aproximadamente 30 especies y un gran número de variedades, siendo la más común la Syringa vulgaris, que puede llegar a producir flores fragantes de diversos tonos de rosa.

Syringa

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Es un arbusto que cuenta con un periodo de floración de tres semanas, en las que puede dar una gran cantidad de flores coloridas y fragantes. A pesar de ser un arbusto lindo y espectacular, presenta muy pocos problemas a la hora de sobrevivir en situaciones, emplazamientos y climas. Incluso puede llegar a tolerar muy bien el exceso de cal.

Cuidados culturales de la Syringa

Al tratarse de un género de gran rusticidad soporta fácilmente grandes fríos invernales y puede acomodarse bien a cualquier tipo de suelo, aunque prefiere los calizos y las situaciones soleadas. Este género no precisa una poda regular anual, pues simplemente basta con suprimir los ramos floríferos una vez que haya finalizado la floración. En otoño habrá que realizar una poda de limpieza o acondicionamiento general de la planta, eliminando los brotes secos, muertos o débiles.

La mejor época de plantación de la Syringa es en otoño, antes de que comiencen los fríos invernales. Los elementos que se vean mal formados podrán ser sometidos a podas drásticas de rejuvenecimiento. Si cortas todo el arbusto a una altura de 50 cm del nivel del suelo, en primavera la planta podrá echar nuevos brotes sin ningún tipo de problema.

El único inconveniente en estas podas es que las plantas no florezcan hasta pasados dos años. Si utilizas la Syringa o Lila para la formación de setos floridos, la distancia ideal de plantación de un ejemplar a otro varía entre 1,5 y 3 m de acuerdo la especie que utilices.

Propagación de la Syringa

El método de propagación de la Syringa más extendido es mediante el esqueje, que se usa tanto para las variedades como para las especies, obteniendo plantas con las mismas características que la planta madre. Obtén esquejes entre los meses de julio-agosto, empleando el esqueje semi leñosos de entre 10 cm de largo, y si es posible con talón. Trata el esqueje con hormonas de enraizamiento e introdúcelo en una mezcla de sustrato compuesto a partes iguales por arena y turba.

Cuando haya enraizado, trasplanta a una maceta de 1o cm de diámetro en una mezcla de turba, mantillo y tierra de jardín. Deja así hasta la primavera siguiente y planta en el vivero donde permanecerá durante dos años antes de ser plantado en el sitio definitivo.

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