Piña o Ananá, es una planta de interior poco exigente perteneciente a la familia de las Bromeliaceae. Cuenta con orígenes exóticos brasileños, pero no debes cultivarla esperando obtener una exquisita piña para consumir, ya que puede que tengas un fruto de la planta madura y no sea más que ornamental.

Piña

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La que solemos consumir proviene de plantas de crecimiento lento con hojas largas de color verde oscuro, y púas sencillas y sosas. No obstante, las más pequeñas son fáciles de encontrar. La planta de la piña es una roseta con cabezas de flores densas de color púrpura debajo de un penacho circular de hojas. A las flores le sigue el fruto, al cabo de seis meses aproximadamente.

La piña jaspeada es mucho más atractiva que la piña cultivada, ya que posee hojas verdes acanaladas con bordes de color amarillo pastel. Las plantas maduras florecen en cualquier época del año; el fruto adquiere un color rojizo y, al mismo tiempo, el centro de la roseta se vuelve rojo-rosado.

Cuidados de la piña en primavera y verano

Proporciónale a la piña una temperatura de 15° C y mucha luz; de hecho, cuanto más soleado esté el sitio, mejor. En el caso de la piña jaspeada, el sol le ayudará a que sus hojas sean rosadas. El riego regular es fundamental, pero no hay que saturar el compost. Lo ideal es dejar que se seque un poco entre riego y riego.

Rocíala con frecuencia y pon una bandeja de guijarros mojados por debajo de la planta para crear humedad cuando el tiempo sea bastante caluroso. Abónela con el fertilizante líquido cada tres semanas desde la primavera hasta finalizar el verano. El ananá posee raíces superficiales y solamente requerirá un cambio de maceta en años alternos.

Cuidados de la piña en otoño e invierno

A diferencia de otras plantas, no experimenta grandes cambios según las estaciones, y, si le proporcionas buenas condiciones y una temperatura templada, la piña crecerá durante todo el año. Sin embargo, el crecimiento de la misma sí suele retardarse en invierno y precisará de un riego menos regular y un solo abono cada ocho semanas. No dejes que la planta se seque y proporciónale humedad, dado que, de lo contrario, puede que las hojas pierdan vigor.

Propagación de la piña

Plantas corona piña

Separa los retoños alrededor de la base de la planta madre durante la primavera y plántalos de manera individual. Si los mantienes a temperatura templada, florecerá. Otro método consiste en plantar la corona de la piña. Para ello, retírale las hojas inferiores y colócala en el cuello de una jarra con agua, de modo que la base apenas toque la superficie del agua o quede ligeramente sumergida.

Ve añadiéndole agua a la jarra para mantener siempre el mismo nivel. A la semana o dos como máximo, verás que aparecen raíces y, cuando midan alrededor de 2 cm de largo, deberás plantarla cuidadosamente en compost.

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Imágenes: Pixabay, La Granja de Adriana

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