A causa de su sensible naturaleza, la gardenia no es una planta sencilla de cuidar, pero si la tratas con cariño, serás bien recompensado. Esta planta hermosa lo tiene todo desde hojas atinadas de color verde oscuro hasta flores de color blanco cremoso, sumamente perfumadas. En su hábitat natural, puede llegar a alcanzar una altura de 1,8 m, pero si las quieres como planta de interior, apenas excederá los 0,6 cm -1,2 m.

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La mayoría de las especies de la gardenia florecen en primavera y verano, pero algunas de ellas lo hacen en invierno o principios de la primavera. Ten cuidado de no manipular las flores ni permitir que se mojen, porque tienden a magullarse con facilidad.

Cuidados de la gardenia en primavera y verano

El cambio de maceta debe llevarse a cabo en primavera, con mucho cuidado de no manipular las raíces. A la gardenia le gusta una tierra libre de cal, por lo que tendrás que utilizar un compost con base de turba, o bien, prepararlo tú mismo con base de tierra negra. Utiliza una parte de tierra negra esterilizada, una parte de turba y una parte de estiércol bien fermentado, agregándole a esta preparación una cantidad pequeña de harina y trozos de carbón vegetal.

Esta delicada planta prefiere el agua caliente y libre de cal, de manera que si vives en una zona de agua dura, tendrás que hervirla con unas gotas de vinagre. Riega el compost de manera libre, pues siempre debe estar húmedo. Tu planta se desarrollará bien con luz brillante y a temperatura ambiente, pero si esta superara los 21 °C, tendrás que mantenerla lejos de la luz brillante.

Cuidados de la gardenia en otoño e invierno

Asegúrate de que tu gardenia se encuentre abrigada y no permitas que quede expuesta a una temperatura menor a 13 °C. Riégala lo suficiente como para mantener la tierra húmeda y si tu variedad florece en invierno, agrega unas gotas de fertilizante cuando surjan las flores. Mantén la planta en un lugar con buena luz, protegidos del sol directo y libre de las corrientes de aire. Rocía las hojas.

Para propagar la gardenia, puedes tomar esquejes de 7 cm de los brotes jóvenes y firmes cuando finalice el invierno. Espolvoréalas con hormonas de enraizamiento y plántalos en un compost con base de turba mezclado con una pequeña cantidad de arena gruesa.

Los esquejes enraízan mejor en un propagador a 18 °C, protegidos del sol intenso, en una tierra ligeramente húmeda. La gardenia también se cultiva partir de esquejes, pero florece en dos o tres años.

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