El Notocactus es un cactus muy fácil de cultivar, además de ser muy bonito, dado que presenta forma de columna y está recubierto por espinas de atractivos colores y flores hermosas que crecen abundantemente. Sus grandes y coloridas flores poseen la forma de una trompeta y surgen alrededor de la corona de la planta entre fines de primavera y verano, de a cuatro, y cada flor dura varios días. Existen más de 40 especies de Notocactus, todas ellas de origen sudamericano.

Notocactus

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Cuidados del Notocactus en primavera y verano

Trasplanta al Notocactus a principios de la primavera, antes de que empiece su periodo de crecimiento. Usa un compost especial para cactus o prepara una mezcla compuesta de dos partes de compost y una parte de arena gruesa.

Emplea una maceta más amplia para trasplantarla, solamente cuando la planta haya llenado la maceta de raíces; no la pongas en una maceta muy grande, dado que tener las raíces apretadas hará que la planta desarrolle muchas más flores.

Las plantas de 10 cm deberás quitarlas de la maceta cada año para observar sus raíces; si vuelves a utilizar el recipiente, retira todo el compost de alrededor de las raíces y de la maceta, sustituyéndolo por compost nuevo. Su temperatura ideal es entre 24 y 27 °C. Proporciónale una ubicación soleada y riégala abundantemente, pero deja que el compost se seque entre riego y riego. Añade un fertilizante para cactus al agua cada cuatro semanas.

Cuidados del Notocactus en otoño e invierno

El Notocactus tiene que descansar en invierno; mantén la planta a una temperatura de 10 °C en un sitio lo más soleado posible. Con esta temperatura no tendrás necesidad de regarla durante el invierno; si la temperatura fuera superior, un poco de agua le hará bien, aunque de vez en cuando. Esta planta precisa estar bien aireada, pero evita exponerla a las corrientes de aire frío.

Propagación del Notocactus

Existen varios métodos de propagación del Notocactus aunque el más empleado es por medio de semillas. Sin embargo, este método no es el más rápido, dado que la mayoría de las especies florecerán el segundo año. Siembra las semillas en invierno y primavera en una bandeja con compost para semillas, con base de tierra o con partes iguales de arena gruesa y turba; mójalo y reafírmalos. Cubre las semillas con arena y transporta la bandeja a un sitio protegido de la luz, en un propagador a una temperatura entre 21 y 24 °C.

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