Las especies de Agave son muchas y todas se cultivan debido a sus hojas jugosas similares a espadas, bordeadas de espinas. Todas sus hojas crecen desde un punto central en la base, formando una roseta simétrica. Los Agaves provienen de las Indias occidentales y de América y, la especie más popular es el Agave americana. Tarda aproximadamente entre 10 y 15 años en madurar como para florecer; para entonces, la planta habrá crecido tanto que será un poco imposible tenerla viviendo en casa.

Agave

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Cuidados del Agave en primavera y verano

Cambia el Agave grande de maceta todos los años cuando comience la primavera, y los más pequeños cada dos o tres años, haciendo uso de un compost especial para cactus. Riega regularmente lo suficiente como para mantener el compost húmedo. Abona el Agave cada tres semanas en primavera-verano usando un fertilizante especial para cactus.

Los Agaves aman estar a pleno sol, pero deberás permitirles acostumbrarse a él gradualmente durante tan solo unas semanas si recientemente han estado viviendo en la sombra. También podrán disfrutar de la vida al exterior durante el verano. Hacia finales de este, la mayoría de los Agaves habrán producido vástagos alrededor de su base.

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Cuidados en otoño e invierno

Retira las hojas que están marchitas alrededor de la base y continúa proporcionándole buena luz durante el invierno. La gran mayoría de las especies son fuertes como para tolerar las bajas temperaturas invernales.

Propagación del Agave

Cuando las plantas pequeñas, denominadas vástagos, hayan alcanzado los 7-10 cm, ya contarán con el tamaño adecuado como para separarlas de la planta madre. Retíralas con mucho cuidado con un cuchillo de punta y plántalas por separado en una maceta con compost de cactus y consérvalas a 15° C. Mantenlas húmedas.

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Ten en cuenta que los Agaves son fáciles de cultivar y, afortunadamente, se ven poco aquejados por las enfermedades y las plagas. Sin embargo, la caspilla posee el aspecto de verrugas diminutas de color marrón que en algunas ocasiones son fijadas en el envés de las hojas.

Aplica un poco de alcohol desnaturalizado sobre los insectos, valiéndote de un pequeño cepillo; repite la operación al transcurrir unos días. El exceso de riego constituye un gran peligro, especialmente si el agua queda encharcada en el medio de la roseta cuando el tiempo es frío.

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