La Aphelandra es una planta de interior que llama la atención durante todo el año por sus hojas y flores hermosas de verano. Se trata de un arbusto rígido y pequeño de Centroamérica y Sudamérica que raramente logra alcanzar una altura superior a los 80 cm.

Afelandra

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Sus hojas de color verde oscuro presentan unas marcas blancas y del extremo de los tallos surgen unas pirámides puntiagudas de falsas hojas de color amarillo, de las que emergen diminutas flores tubulares que, infelizmente, se marchitan rápidamente. No obstante, las brácteas se mantienen durante algunos meses.

Cuidados de la Aphelandra en primavera y verano

Si los tallos de la Aphelandra son muy largos, poda la planta dejando unos cuantos brotes a mitad del invierno para estimular un crecimiento mucho más vigoroso. Recuerda siempre que hay que regarlas de manera regular, pues si se secan, las hojas se marchitarán e incluso se caerán, de modo que tendrás que controlar la tierra para asegurarte que siempre se encuentre húmeda.

Utiliza con frecuencia un rociador, especialmente cuando la temperatura haya ascendido por encima de los 24 °C. Para obtener una humedad extra, deberás colocar un recipiente con guijarros húmedos o instala la planta con maceta incluida en una jardinera de gran tamaño y completa el espacio entre las macetas con turba húmeda.

La Afelandra precisa una temperatura elevada en verano, es decir, entre los 18 y 21 °C, y un lugar soleado pero protegido de las corrientes de aire y los rayos directos del sol. Abónala regularmente cada dos semanas en esa época con un fertilizante líquido, porque estimula a la planta para que genere hojas y flores nuevas. Después, cuando estas surjan, agrega una gota de fertilizante cada vez que la riegues.

Cuidados en otoño e invierno

Disminuye el riego siempre que el clima se enfríe y utiliza agua tibia. Suminístrale la mayor cantidad de luz natural y trata de mantener la temperatura por encima del mínimo invernal, es decir, 18 °C, si lo que quieres es producir flores fuertes y mantener la planta viva.

En invierno, solo deberás abonar la planta si puedes proporcionarle una temperatura de 24 °C. Ten en cuenta que las corrientes de aire son muy perjudiciales.

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Las hojas caídas significan que no les has proporcionado el agua suficiente a la Aphelandra, que la planta no recibido suficiente luz, o bien, que la temperatura es muy baja. Controla que no aparezca el pulgón verde en las hojas de las yemas de las flores. De ser así, rocía con un insecticida para plantas de interior.

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