Solamente un miembro de este pequeño grupo perteneciente a la familia Gentianaceae es aprovechable como planta de interior: Exacum o Violeta mexicana. Más allá de su nombre común, en realidad se trata de un espécimen oriundo de las islas de Socotora en el Océano Índico. Esta planta forma un arbusto de 15-25 cm de alto, y en verano es ideal para decorar la mesa. Aunque se trata de un género perenne, y con mucho cuidado debería sobrevivir cada año, es muy fácil de tratar como planta anual y puede cultivarse a través de semillas.

Exacum

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Cuidados de la Exacum en primavera y verano

A la Violeta mexicana le encantan las temperaturas cálidas que rondan entre los 15° C a los 21° C, como así también ama la atmósfera húmeda. El mejor lugar para esta planta es una habitación soleada pero lejos del sol directo. Mantén siempre el compost húmedo, pero no empapado. La mejor manera de regar la planta es colocándola en una bandeja con agua durante un par de minutos, de modo que la tierra absorba el agua por debajo.

Sin embargo, no hay que dejarla por mucho tiempo en el agua porque las raíces se pueden pudrir. Una vez por semana, agrega un par de gotas de fertilizante líquido el agua y recuerda siempre que tu planta florecerá durante un largo periodo de tiempo si pinzas las flores una vez que estas hayan muerto.

Cuidados de la Exacum en otoño e invierno

Si quieres que la Violeta mexicana sobreviva al invierno, disminuye el riesgo una vez que ha finalizado el período de floración, pero nunca dejes que la tierra se seque por completo. Deja de usar fertilizante y asegúrate de que la temperatura de la atmósfera nunca descienda por debajo de los 15° C.

Propagación de la Exacum

Es tan fácil de propagar la Violeta mexicana a partir de semillas que difícilmente merezca la pena tratar de conservarla año tras año. Siembra siempre a finales de verano o finales de la primavera. La siembra otoñal les proporcionará flores a principios del verano del año siguiente, pero las plantas que hayas sembrado en primavera continuarán floreciendo en otoño. Siémbralas en una bandeja con el compost mojado y mantenla a una temperatura de 24° C constantemente en un lugar que le dé la sombra.

Un pequeño propagador es perfecto para cultivar las plantas a partir de semillas, pero si no cuentas con uno, coloca una bandeja en una bolsa de plástico y ponla en el alféizar de una ventana bien iluminada.

Cuando las plantas una sean lo suficientemente grandes como para poder manipularlas, utiliza un lápiz o un tenedor pequeño para trasplantarlas a macetas de aproximadamente 7 cm, repletas de compost.

Mantén las macetas alejadas de las corrientes de aire frío y del sol directo, y asegúrate de que el compost esté mojado. Una vez que tengan 7 cm de altura, cámbialas a macetas mucho más grandes, colocando una capa de trozos de tiesto en el fondo del recipiente. Si quieres obtener un ejemplar compacto, deberás retirar el extremo de crecimiento de cada una de las plántulas y establecer 4 o 5 juntas en una maceta o recipiente de 15 cm. Ten en cuenta que, cultivadas en otoño, precisarán mantenerse a una temperatura de 18-21° C durante los meses invernales.

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A la hora de comprar una Violeta mexicana procura que las plantas sean compactas con hojas satinadas y tengan muchas flores. Sin embargo, jamás compres una planta que esté en completa floración, ya que no podrá ofrecerte nada más.

Imagen: Giardinaggio

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