Esta especie es auténtica e imprescindible en el diseño de cualquier jardín, pero también es perfecta para vestir con naturaleza un balcón o terraza.

Solo ella pueden dar ese toque único a cualquier espacio e incluso el urbano. Por su belleza y versatilidad, es momento saber cómo sembrar y cuidar las coníferas para poder disfrutar de ellas de manera adecuada.

Cuidar-coníferas

Cómo sembrar las coníferas 

Las coníferas son garantía de color para todo el año. Muchos géneros de estos ejemplares cuentan con cultivares enanos que viven en macetas o tiestos debido a su crecimiento lento.

Algunas son rastreras otras tienen forma de globo, muchas son piramidales o cónicas y otras son ovaladas o hasta péndulas.

Para tener esta bella especie en casa, solo tienes que seguir una serie de pasos para poder sembrar las coníferas de manera óptima.

  1. Busca un tiesto o abre un hoyo en el suelo un tercio más grande que el cepellón. Si es un hoyo en el jardín, deberás comprobar que no se acumule el agua.
  2. Coloca una capa de gravilla en el fondo de la maceta para asegurar un buen drenaje.
  3. No agregues abono sobre la capa del drenaje.
  4. El cepellón debe mantenerse intacto, de manera que habrá que extraerlo con cuidado. Será más fácil la labor.
  5. Si las raíces estuvieran muy espiralizadas, lo ideal es realizar unos cortes verticales con la ayuda de una navaja para que pueda escapar de la espiralización y generar raíces nuevas.
  6. Incorpora el cepellón en el hoyo, con mucho cuidado de que el cuello quede enrasado con el sustrato.
  7. Rellena con tierra de jardín mezclada con un 10% de mantillo.
  8. Apisona bien y riega abundantemente para que desaparezcan las bolsas de aire y el sustrato quede bien adherido.

Cuidados básicos de las coníferas 

Los cuidados de las coníferas son muy fáciles e incluso son ejemplares aptos para quienes inician en la jardinería. Hay que tener en cuenta que es una familia sumamente resistente, por lo que sus necesidades de mantenimiento son bajas, siendo capaces de soportar las condiciones más adversas. Un factor decisivo para poder optar por ellas.

  • Temperatura. Las coníferas soportan las temperaturas invernales más rigurosas, pero también las altas temperaturas del verano. En este último caso, la única precaución que habría que tomar en cuenta, es pulverizar con agua las hojas al caer la tarde para poder refrescarla.
  • Suelo. Las raíces de las coníferas son sumamente sensibles al exceso de agua. Por ello demandan suelos de textura ligera y porosos que favorecen la eliminación del riego. Además, es imprescindible tanto en el suelo como en macetas que cuenten con un drenaje eficaz. Una de las formas de mejorar el suelo, es al mezclar tierra con mantillo para que tenga una estructura mejor. Cuando se trata de coníferas de crecimiento vertical, es importante un suelo profundo para que sus raíces puedan desarrollarse en estas condiciones.
  • Riego. Los cuidados de las coníferas obligan a conocer muy bien la especie. Una conífera enana no demandará mucha agua. De igual forma, las coníferas de crecimiento lento deberá proveerles de una cantidad de riego correcto. Pero a manera general, las coníferas suelen requerir un riego regular y en profundidad desde el comienzo de la primavera hasta mediados del otoño. 
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  • También requieren una demanda de agua mayor en estados jóvenes, ya que la hidratación es clave para enraizar correctamente. Habría que tener cuidado con el encharcamiento o exceso de agua de riego, ya que podrían tornarse de un color marrón, Lo que las hace susceptibles a plagas y enfermedades. Es preciso considerar que el agua de lluvia es lo que mejor para estas especies y para la mayoría.
  • Abono. El abono es otro de los cuidados de las coníferas que va a variar según la madurez o juventud de la planta. Si bien, durante los dos primeros años después de la plantación demanda una dosis significativa de abono.
  • Una vez que está establecida, va a necesitar fertilizarse un máximo de tres veces al año. Los momentos excelentes para ello son los meses de la primavera y el otoño. Dos épocas en las que se deberá incorporar un abono específico de liberación lenta para nutrir la planta o intensificar su verdor característico a la vez que la fortalece para enfrentarse a plagas y enfermedades.
  • Poda. De las labores que también requieren las coníferas no solo para obtener la limpieza de la misma, sino para dar forma a su crecimiento. Sin embargo, el podar las coníferas no se hace siempre en el mismo momento del año. Si lo que queremos es promover su desarrollo, el momento ideal es el comienzo de la primavera. Pero si queremos detener su evolución tendremos que podar entre abril y mayo, siendo la época en la que la planta está en pleno desarrollo. También es viable una última poda en septiembre para darle forma antes de la llegada del frío.

Siguiendo al pie de la letra la siembra y los cuidados de las coníferas, podrás tener ejemplares que te acompañarán por mucho tiempo y lograrán embellecer cada espacio donde las coloques. También es importante saber que coníferas enanas pueden plantarse en maceta.

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