Existe solamente una especie perteneciente al género Nandina, también conocido como bambú sagrado. Este arbusto, esta muy poco difundido en los jardines infelizmente, ya que se trata de un arbusto bonito y gracioso, por lo que su empleo tendría que ser mucho más amplio de lo que es hoy en día.

Nandina

La Nandina tiene hojas perennes, de porte erguido, muy poco voluminoso, y que guarda un cierto parecido con los bambúes, por eso lo conoce con el nombre bambú sagrado. Tiene hojas de gran tamaño doblemente compuestas y alternas, de 30 cm de largo y tripinnadas. Tienen un hermoso color rosado, que se torna más rojizo y termina siendo púrpura en otoño

Además hay que agregarle a su ya decorativo aspecto las flores, de color blanco, en grandes panículas terminales erguidas y decorativas que surgen a lo largo del verano, lógicamente dependiendo de la climatología de la zona. La floración da paso a la fructificación, que llega hacia finales del otoño, con una frutos globulosos, rojizos y pisiformes. Este arbusto se encuentra indicado para pequeños jardines, terrazas, patios o balcones. Difícilmente supera 1,50 m de altura.

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Cuidados del bambú sagrado

Como es relativamente poco rústico, el único inconveniente que presenta es que no puede ubicarse en zonas climáticas muy frías, aunque suele tolerar los inviernos normales y soportar algunos grados bajo cero. En cuanto al suelo, aman los ligeros, humíferos y exentos de cal, por lo que mejor será agregar turba o mantillo de hojas y estiércol descompuesto al hoyo de plantación.

El suelo tiene que presentar un buen drenaje, porque de lo contrario podría presentar problemas de podredumbre de raíces. Para la Nandina, el mejor emplazamiento será a pleno sol, donde adquiere sus mejores tonalidades. Es una planta que no necesita poda, aunque llegado el momento es importante realizar un corte para que vuelva a brotar, reiniciando así la formación de toda la planta.

Propagación de la Nandina

La multiplicación de la Nandina es lenta, por lo que no resulta nada fácil obtener buenos ejemplares con rapidez. Puedes reproducirla mediante semillas, bajo cristal, aunque la germinación es también lenta y puede hacer falta varios años para obtener plantas de cierto tamaño. El esqueje, en cama caliente, es un método más rápido y eficaz y, mediante el acod, también podrás obtener plantas de buenas características.

Imagen cortesía de Para mi jardín, todos los derechos reservados.

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